Luz en el seno de la opacidad,
cinco puntas no aceradas,
cinco destellos equidistantes
como radial equilibrada y armónica
de centralidad y exquisita visualidad.
La seductora belleza de la marinería,
el bajorrelieve de lo profundo del mar
que juega por su quietud,
a pasar desapercibida
como estrategia de defensa:
no alarmar, no encandilar
a posibles apetencias,
ni hacer ostentación sideral
en el somnoliento seno de las aguas.
Cinco. Un quinteto armónico,
entre animal y cósmico,
como reflejo celestial
de las oscuras profundidades,
que se extravía al llegar a la playa.
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