No es buen momento,
algunos tendidos están cortocircuitados,
fragmentan, acosan y arrinconan,
siendo opacidad en lugar de luz.
Cuando no arde el monte,
es un diluvio el que arrasa;
cuando todo fluye por sus cuencas,
alguien manipula las coordenadas
y publicita con la mentira,
hasta convertir lo virtuoso
de un paraíso o averno inexistente.
No me apetece responder con quejas
a las provocaciones, y hacer el juego
a quien lleva marcadas las cartas
y pretende usarme como instrumento.
Déjenme vivir en la ignorancia de mi simpleza,
en la parquedad de mi marginalidad:
no quiero ser cómplice o elemento manipulado,
el bobalicón que haga el juego oportuno
a quienes amañan con vilezas. ¡Déjenme!
Todo está muy complicado. No sé cómo vamos a desenredarnos de este lío.
ResponderEliminarUn abrazo.