Parece niebla, pero es taró,
cortinajes, tramoya, visillos
de la matinal escena marítima
que asciende las rampas del aire
y viste de un denso y turbio decorado
las primeras horas del día.
Parece ocultar la desnudez del alba
como glosando el misterio
con sesgo opalino y grisáceo,
una masa volátil y amorfa
que nace en las profundidades
y se agita en lo recóndito,
para acabar conquistando cotas de misterio.
Parece un capricho, un sueño borroso,
una desnudez talar que todo lo traspone,
entre ecos plomizos y tules gaseosos
que escalan la orilla, y oculta
el brillo radiante de las miradas.
Parece puré ingrávido, visión limitada,
algo pasajero que oculta a las ninfas
y deja el sinsabor y la oquedad
de una frustrada mañana luminosa.
Ese taró...te inspiró e hiciste un gran ejercicio de imaginación, Francisco...Tofo nos influye, somos pura naturaleza...
ResponderEliminarFelices días de verano con los tuyos.
Mi abrazo entrañable y feliz semana.
Taró le llaman los hombre de la mar a esa niebla mañanera que nace en algún punto del agua.
EliminarUn abrazo, María Jesús.
Este paisaje con bruma se parece mucho al que dejé hace unos momentos en la ruta que me trajo de regreso después de visita a casa de mi hija, allí el mar, acá el asfalto, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarEn uno y en otro lugar, innumerables circunstancias que nos remiten a lo que conocemos.
EliminarUn abrazo, María Cristina.