Daniel Angerer, jefe de cocina y copropietario del restaurante Klee Brasserie en Nueva York, ha publicado una receta en la que elabora queso a partir de la leche producida por su esposa. El chef explica paso a paso cómo conseguir este peculiar manjar: dos tazas de leche materna, dos tazas de leche de vaca, una cucharadita y media de yogur, cuajo y una cucharadita de sal marina.
Científicos chinos han modificado la secuencia genética de las vacas para que produzcan leche materna. Al parecer han conseguido que su leche contenga lactoferina, una proteína que tiene múltiples beneficios para el bebé y que solo se encuentra en la leche humana. Tras siete años de investigaciones, el laboratorio chino State Key de Agro-Biotecnología de Pekín, ha anunciado que está en disposición de que sus vacas produzcan leche materna en cantidad suficiente para comercializarla.
Parece que nos hemos empeñado en enmendarle la plana al Creador, o que le hemos perdido el respeto a la naturaleza; es un tiempo en el que parece que todo vale. Ya dijo don Hilarión que “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, pero hay avances que más vale que nunca se hubieran ensayado.




