Ya madura,
ya mayo mayea y es frondosidad.
Aquel brote verde,
desde el candor de su inocencia,
ya es una ramita con una madurez
casi aceitunada.
La flor soltó sus pétalos
y se apretó sobre sí misma como envoltura
de un incipiente fruto que gesta
día a día
por engrosarse en esperanza.
De repente un aguacero,
o el sol recuerda la calidez del verano.
Todo mezclado, todo oportuno;
y de lo uno y lo otro
este caminar incesante
por el que transita sin pausa la naturaleza
y mayo sigue empecinado en su cotidianidad.

Primavera valiente. No la detiene nada a pesar de la que está cayendo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ella conoce su quehacer y no es hombre impedimento suficiente para alterarla.
EliminarUn abrazo.
Por allá la Primavera, por acá el Otoño, ambos nos dan nuevos colores, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarAndamos en el platillo contrario de la balanza, y a pesar de ello, todavía insisten algunos tercos qn la planicie de la Tierra.
EliminarUn abrazo redondo.