Pasan los días, pasan los años,
pasa la vida pitando, como pasa el tren,
contando y cantando paisajes,
y un bosque de acontecimientos
ulula por entre las ramas y las hojas,
son las huellas perceptibles
para cada quien en su intimidad.
Cada día un desafío, un reto que lidiar
en la oscura fronda de la intimidad,
donde se amontonan los fracasos
capitaneando lo bonancible con fiereza.
Pasan los días veloces y abrasando,
como se calcinan las hojas del calendario
en el barbecho del ningún acontecer,
con remoto y tortuoso eco a vacío.
Desde las proximidades a la meta,
mirar atrás es un océano proceloso,
un itinerario no siempre divertido
y tampoco ameno o fácil de transitar;
pero le pusimos empeño y coraje
y aquí andamos, enjaretando los día.

Siguiendo a Larra, no sé si son los días que pasan o somos nosotros los que pasamos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Creo que son caminos paralelos, Cayetano.
EliminarUn abrazo.
Un ligero balance al mirar el tiempo pasar, lo bueno es que seguimos! Un abrazo Francisco!
ResponderEliminarEs importante hacer balance para reafirmarnos en el camino.
EliminarUn abrazo.
Los enjaretas muy bien.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Tracy.
EliminarUn abrazo.
Pasan los días y todo cambia y evoluciona sin darnos cuenta...Ojalá acaben las guerras y el ser humano de un paso espiritualmente a mejor, al menos soñemos que asi puede ser...Gracias por compartir Francisco.
ResponderEliminarMi abrazo y mi cariño siempre.
¡Qué agradable agasajo es recibirte en mi casa, María Jesús.
EliminarGracias por tu mucha delicadeza.
Un abrazo.