Mira a ese hombre
envuelto en la costra de su aislamiento,
en un silencio nunca interrumpido.
Quizás creas que es una sombra de si mismo,
un intérprete que no ha recibido el guion
o que masculla los muchos olvidos
torturándole en su mente.
Apenas gesticula, no sabemos si habla;
tampoco se sabe de su origen ni de su destino.
Está en presente ausencia
y junto a él el hatillo de sus escasas pertenencias.
Tan solo mira de soslayo,
tal vez por no levantar sospechas
o porque no quisiera ser un sobresalto para otros.
Mírale. No alarma,
pero es semejante a un cartel con muy escasa movilidad,
de aquellos que ilustraban las fachadas de los cines
en promoción visual;
levanta la sospecha de estar herido,
posiblemente en su interior.
Algo dentro de él le debe sangrar
por las heridas no abiertas o por sus pústulas.
Cuando recibe algo, hace una mueca agradecida
sin contenido verbal,
pero con cierta delicadeza gestual.
Exhibe lo que es,
ni tampoco todo lo que tiene: hambre.
Seguro que tan solo es hambre.

Las carencias no suelen ser en estos casos tan solo de alimentos. A veces necesitan alguna palabra amable, un poco de atención...
ResponderEliminarUn abrazo.
Las variables son muy diversas, Cayetano, pero en todo caso, todos dignos de compasión.
EliminarUn abrazo.
La extrema soledad y el abandono de su entorno! Triste, muy triste ver a personas así a nuestro alrededor, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarY lo peor es que no es difícil acabar en la calle, lo realmente dificultoso es salir de ella.
EliminarUn abrazo.
Muy doloroso, cuando los veo bajo la luna dormir en el suelo, se me parte el alma.
ResponderEliminarUn abrazo
Muy, muy doloroso, Carmen. Una persona me comentó que es más seguro dormir de día y no parar de caminar por la noche, no solo por soportar mejor el frío, sino las posibles afrentas.
EliminarUn abrazo.
Ese hombre-cartel nos prueba a todos...es el vivo espejo de la humanidad en declive...Estamos en Cuaresma, tiempo de reflexión y profundidad, qué pensará Jesús de nuestra sociedad y de todos los que la habitamos...?
ResponderEliminarMi abrazo entrañable por tu solidaridad, amigo poeta.
No nos podemos justificar tan solo con la Cuaresma, pero al menos...
EliminarUn abrazo.
Qué triste es desaprovechar la vida.
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