17 abril 2013

LA SIESTA DEL FAUNO


A Maria IlonaNagy con el mismo afecto con que ella me mira y regala.

Algunos dicen que son cosas de persona mayor, pero yo no he dormido mucho ni siquiera de niño, sino que tuve siempre un sueño ligero. La consecuencia es que con la llegada del calor y con la llegada al estómago de bolo alimenticio, la sangre acude a la llamada de un trabajo extra y me entra un sopor indescriptible y sumamente placentero. Camilo José Cela hablaba de siesta de pijama y orinal, pero las que suelo practicar son bastante más ligeras; con frecuencia con la tele puesta o escuchando música, a fin de cuentas es un ruido que se aleja según llega la inconsciencia y cuando despierto parece como que todo es nuevo a mi alrededor: sigue la tele zumbando o la música emitiendo arpegios y yo como saliendo de las aguas bautismales de la inconsciencia.

Pero en todo caso, para que esto se produzca, hace falta el silencio de la sombra de un árbol en medio de la naturaleza o el no aprecio de lo que en ese momento estén dando en la tele o en la radio para no sentirme fuertemente atraído y abstraído. Este es el caso de hoy. A pesar de no haber descansado suficientemente la pasada noche, a pesar del cansancio acumulado desde ese temprano despertar, mi amiga María me ha enviado un correo plagado de enlaces a músicas maravillosas, a las que por añadidura le adjudican poderes curativos. La única cura que necesitaba en ese instante de sobremesa  era descansar unos minutos tratando de dejar la mente en blanco y acomodarme para mirar hacia adentro, los ojos entornados; entonces me decidí por los títulos y como por hipnosis pinché Preludio para la siesta de un fauno, de Claude Debussy. Pero no fue eso lo malo, sino que 10 minutos más tarde el propio sistema YouTube me ofrecía la segunda parte de L’après-midi d’un faune, con lo cual me quedé sin siesta, a pesar de comprender lo muy poco de de fauno queda en mí.


Ahora era Rudolf Nureyev quien evolucionaba por la escena y no me permitía ni tan siquiera pestañear.


40 comentarios:

  1. Pues en eso somos distintos, pues si yo me duermo después de almorzar aunque sea un rato, se me pone muy mal cuerpo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La mayor parte de los días no duermo y cuando lo hago no llega al cuarto de hora, pero me sienta estupendamente descansar un rato y dejar toda actividad aplazada hasta más tarde.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Tampoco yo soy capaz de dormir siesta .. pero la música que nos regalas .. me encanta.. me relaja y me eleva a la vez .. Pongo los ojos en off y el mundo se para ..

    Dulces siestas querido amigo ... Un suave abrazo ( dos siempre ) y una sonrisa enorme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo lo consigo a diario, pero me echo a descansar siempre que puedo un rato, así llevo mejor el peso del día sobre mi cuerpo. Gracias, Aris, por acordarte de Pepita.

      Besos.

      Eliminar
  3. Hola mi querido amigo ! Antes no dormía la siesta , pero con los años llegó el hábito del corto descanso de los mediodías.
    Esta música es tan hermosa ! tan relajante ! y Nureyev un maravilloso bailarín.
    Una entrada preciosa.
    Te dejo un puñado de besos de miel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Recuerdo aquellos lejanos días de mi infancia cuando mi madre me obligaba a echarme la siesta en verano y me resultaba un martirio; me hice mayor y empecé a comprender mejor a mi madre: ahora daría cualquier cosa por seguir teniéndola a mi lado.

      Supe que disfrutarías de esta música, al igual que el resto de mis lectores, como yo lo he hecho y me ha parecido una buena forma de agradecerle a mi amiga María este regalo.

      Besos melados.

      Eliminar
  4. Unos minutos de desconexión después de comer es una recarga de batería increíble. Yo solía hacerlo como Cela pero mis digestiones me jugaban malas pasadas y ahora hago la siesta en el sofá con música.
    La siesta debería estar recogida en la Constitución como derecho y deber, según el caso, jajaja.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Sí señor, así se dice! Me alegro que seas de mi sobremesa y mi música. Ahora que está de actualidad solicitar firmar para llevar nuevos proyector al Congreso, vamos a cursar un proyecto de ley y modificación de la Constitución. Jajaja.

      Un beso azul.

      Eliminar
  5. Ya sabes que la música es el menos molesto de los ruidos. Eso, al menos, es lo que decía Napoleón Bonaparte.
    Esa desconexión después de comer es la que un primo mío sevillano de Nervión llama "el yoga andaluz".
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Olé, yoga andaluz, me lo apunto!

      Yo me suelo apoyar mucho en la música, pero no mientras escribo; para escribir necesito silencio, pero sí es una buena forma de disponer el cuerpo y sobre todo la mente para echar una cabezadita.

      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Un estupendo regalo el que has tenido, Francisco. Esta música es capaz de hipnotizar a cualquiera.
    En cuanto a después de comer... A mi no me entra sueño, sino un frío terrible... Si es que soy muy rarita...jajaja
    Que tengas un estupendo dia. Mil besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te voy a pasar el correo completo porque no tiene desperdicio. Tengo la suerte de recibir mucho cariño de aquí y de acullá. Este de María viene del Foro, donde tan buenos amigos tengo. Cuidado con el rebujito, que entra como refresco, pero está contaminado de alcohol y unido a las vueltas de los volantes...

      He querido coger los mil besos, pero eran tantos que se me escaparon algunos. Para ti uno grande.

      Eliminar
  7. Si la música no te deja dormir, por lo menos seguro que te relaja cosa muy beneficiosa para cuerpo y espíritu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como ya he dicho no suelo echarme a dormir y poco días ocurre, pero sí a descansar y suelo ponerme música y a los 15 0 20 minutos soy otro. Cuando como en este caso me atrae mucho no me relaja sino que me deja atento a los siguientes compases, la disfruto pero no me duermo.

      Abrazos.

      Eliminar
  8. Para mi la siestas es fundamental, incluso en invierno, aunque solo sea diez minutos en el sofa. Cosas de los cuerpos y las latitudes. Abrazos, Francisco y buena feria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando lo hago en la butaca del salón, me pongo una almohadilla en el cuello, para no perder el equilibrio y lo que pierdo es la vigilia. ¡Qué podemos hacer! Luego se rinde más.

      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Hola Francisco. Un saludo desde Gran Canaria abierto a todos. Me alegro de que disfrutes de la Feria en unión de tu hijo y del resto de la familia (aunque no te acerques al recinto ferial). Y me alegro de que estés bien de ánimo: esto se nota con tus escritos diarios llenos de empatía y buen 'rollo'. Ángel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Angel. Hoy me he quedado solo en casa: mi mujer se ha ido a la feria con las amigas y yo de relax y esta tarde a Cáritas: esos no tienen feria sino las necesidades de todos los días.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  10. Buena música para una buena siesta, se duerma o no.

    Un abrazo Fco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, Elena. Y con esa música lo que me suele ocurrir es que no me duermo, pero la disfruto grandemente. Eso mismo he querido para todos mis lectores, que disfrutéis de las cosas buenas.

      Besos.

      Eliminar
  11. Nunca he sido de siestas, me ponen muy nerviosa, me parece una pérdida de tiempo.. Y si por alguna razón, normalmente, que el cuerpo y la cabeza así me lo ordenan, me he quedado dormidilla o traspuesta simplemente... Ayy,entonces, que huyan de mí, mi mal genio me deja perpleja hasta a mí misma. Y es que se me pone un mal cuerpooooo!
    Y reconozco que a veces es más que necesario ese parón, aunque sea de diez minutos.
    de noche duermo muy poco y bastante mal, así que... pero y tengo siempre muchísima energía, por lo que si me paro o me siento, zasss! corro un peligro! Jajajajaja!

    La música de Debussy, me encanta, así que me la pongo ahora mismo (espero no claudicar!)

    Feliz siesta!
    Besos
    ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada persona una naturaleza distinta, cada uno un mundo. A veces, como en este momento, mi sobremesa es ponerme al teclado, la tele apagada, tratando de olvidar las calamidades de las que me ha informado el telediario. ¡Basta! Mis siestas no son nunca vastas, pero ese ligero sopor me da la vida como también me recarga las pilar la buena música. Sólo una advertencia, si como propone Azul conseguimos elevar la cosa a una enmienda constitucional, allá tú con el incumplimiento. Jajaja.

      Besos.

      Eliminar
  12. A mí, la palabra fauno... es que me da una risa... y no sé el motivo, pero la verdad es que siempre sonrío. Mejor un duermevela reparador para la sobremesa primo, que luego por la noche nos cuesta conciliar el sueño. Besos cariñosos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te falta razón, prima amada, pero la carne es débil y Morfeo un tentador profesional.

      Besos.

      Eliminar
  13. jejeje, eres de los míos, que bien me sienta la siesta a veces, pero como algo llame mi atención, se acabó lo que se daba jejejeej. Un besazo

    ResponderEliminar
  14. Estás por todos lados, Tamara, y me vas a volver loco, ¿también en la siesta, también te priva de ella una mosca volando? ¡Eres única!

    Besos.

    ResponderEliminar
  15. Preciosa música Francisco, gracias por compartirla…a cualquier hora es bienvenida…La primera me interioriza y la segunda me exterioriza y como tú dices..en la de Rudolf Nureyev, ni un solo pestañeo. Creo que no es aconsejable para las siestas.
    Pases buenas tardes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que sí, Ceciely, por eso no he pegado ojo. No buscaba dormir, sino descansar, así que me ha sido doblemente útil. Gracias por el comentario.

      Abrazos.

      Eliminar
  16. Es de bien nacidos ser agradecidos,Francisco...Y tú no sólo eres agradecido,también multiplicas el regalo recibido,como los panes y los peces del evangelio... y la música suena por todos lados,creando una sinfonía inmensa y divina...La siesta la conviertes en una excusa para seguir dando lo mejor...Como haces en Cáritas,compañero y amigo.

    Mi gratitud y mi abrazo siempre,Francisco.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tus palabra, María Jesús, como la promesa del que multiplica los panes, son el ciento por uno respecto a lo invertido. Gracias por gratificarme de la forma que lo haces.

      Besos.

      Eliminar
  17. Pues yo no soy de dormir la siesta , nunca ¡ que lo que sufría cuando de pequeña mi abuela materna nos " obligaba" a dormir la siesta ! los cuatro hermanos nos rebelábamos , nos hacíamos los dormidos y en cuanto se iba ¡ a contarnos cosas , a reirnos , a hacer de las nuestras! . Cuando vengo del Colegio que ya vengo cansada , en cuanto como , no me gusta "arrellanarme" en el sofá porque se que como lo haga, me duermo de puro cansancio , y como debo andar de 1 a 2 h diarias, ni miro el sofá , ¡ a andar sin contemplaciones! ajajajaja. Buena música la que nos dejas . ¡ Gracias , Francisco!
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me obligaba mi madre y no me gustaba, pero luego de mayor le he encontrado el compás, el ritmo y hasta el tono. Lo que haces de andar después de comer es muy sano, menos descansado, pero más saludable.

      Besos.

      Eliminar
  18. Pues yo sí que soy de siesta y me sienta de maravilla. La de después de comer y la de antes también Por cierto que al hablar de siesta y de fauno creí que te referías a la "siesta del carnero" esa que se hace inmediatamente antes de comer. Un abrazo desde mi mejana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja. ¡Eres tremendo, Felipe! Así que también presiesta o siesta del carnero. Pues no te niego que a veces dan ganas de quedarse traspuesto, sobre todo en días como hoy que me desperté a las 4 y no pude dormir más.

      Un abrazo.

      Eliminar
  19. Hola Francisco, muy bonita la música lo que pasa que ahora, a estas horas que son las 22:40 me dejan demasiado relajada y me entra sueño.
    ES para escucharla en pleno día de alboroto.
    Yo no soy de echar siestas ahora, pero es en pleno verano es buenísimo. Aunque me levanto de con muy mal carácter. Claro que mis siestas son de dos horas o más.
    Que descanses y tus siestas te sirvan de paz para continuar el día.
    Saludos y besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si lo intentaras en todo tiempo, Isa, seguro que le tomaría el sabor; esa parada intermedia la recomienda hasta la Guardia Civil para los conductores. Jajaja.

      Besos.

      Eliminar
  20. yo reivindico la siesta como marca España, para mi es la vida, me hace ser otra persona por las tardes, si ha esto le ponemos la mùsica que nos regala, es como estar en brazos de Morfeo.

    un abrazo

    fus

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Dí que sí, Fus, como está mandao!

      Un abrazo.

      Eliminar
  21. Hola Francisco :)
    Antes de nada gracias mil, por este post. Es todo un detallazo. La verdad es que yo también con los años he adquirido la buena costumbre de relajar los párpados después de comer, no me hace falta música, aunque si pongo el zumbido de la tele. Creo y estoy convencida de que es una sana costumbre el hacer una paradiña después de una laboriosa mañana.
    Me alegra que te haya gustado el correo. Yo tendré que probar la que pone para el dolor de cabeza.
    Un beso y gracias de nuevo. Seguiremos practicando esa interrupción consciente y nos evadiremos del mundo real por unos instantes para volar en el mundo de los sueños o de ensoñaciones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te esperaba, María, para darte gracias públicamente por ese regalo musical que me has hecho. Lo que me pasó, es que en concreto esta música me pareció tan interesante que no pude quedarme dormido. Hoy lo intentaré con la soporífera programación televisiva.

      Besos.

      Eliminar