03 marzo 2013

MI PRIMERA EXPOSICIÓN EN PÚBLICO

Almadén


A la almadenense Tamara, con toda mi emoción.

Era muy tímido, algo que se es para toda la vida, aunque los años se ocupan de ir erosionando todas las esquinas lo mismo que hace el azote del viento y dejan romas todas las aristas; con ello justifico un poco ese mayor desparpajo que me ha ido dando la vida sin dejar de parecerme a aquel pequeño de pantalón corto que cursaba segundo o tercero de bachiller  —doce o trece años—cuando D. Alfonso, mi profesor de Geografía e Historia Universal, dispuso que cada alumno hiciera una exposición a la clase de distintas materias.

Me entregó un librito de unas 80 a 100 páginas que hablaban de la producción de mercurio en las Minas de Almadén (Ciudad Real). A esos años me parecía tan abultado el texto como si del mismo Quijote se tratase. Fueron días de sueño y de insomnio, de lectura no siempre fácil de comprender por una mente que entonces todo lo que sabía del mercurio era lo escurridizo de esas bolitas brillantes que se desparramaban cuando se rompía un termómetro. No podía subrayar porque el libro correspondía a la biblioteca personal del profesor, pero fui tomando algunos apuntes. De la clase de química había aprendido que era un metal muy pesado de fórmula Hg, por derivar de su nombre hidrargirio —luego en desuso—, procedente del latín hydrargyrum. Azogue me dio y hasta convulsiones cuando me vi inmerso en esa tarea que todavía hoy me parece ímproba para un niño tan pequeño.

No tuve más remedio que familiarizarme con el cinabrio, con Almadén y el viejo sistema de extracción mineral, con los 2.000 años de explotación minera. De todo aquello redacté unas cuartillas que me sacaron del trance. La clase entera se vio inmersa en una aventura similar con exposiciones diarias. Fui el primero en exponer. Subí al estrado, donde me había colocado el conserje una silla en un lateral de la mesa del profesor. Los pies no me llegaban a la tarima ni la saliva a enjugar la boca y la lengua reseca; pero según fui aportando datos y viendo la cara de complacencia de D. Alfonso, me fui serenando y logré terminar de exponer lo copiado del librito con suficiente acierto como para recibir la aprobación del profesor. Eran mis compañeros, aquellos con quienes jugaba, reía y me peleaba; pero desde el estrado todo tiene otra dimensión más severa. Aquella experiencia no la olvidé nuca, sino que cada vez que me he visto en la necesidad de hablar en público me ha servido de acicate para venirme arriba y sobreponerme a la timidez con la que nací y que las circunstancias se han ocupado de modificar más o menos levemente.

29 comentarios:

  1. jejeje, que bonita la entradaaaaaaa, y más que me la dediques... primero, porque es un placer que alguien con un blog como el tuyo, que me gusta tanto, se acuerde de mí, segundo, porque soy profesora, y bueno... me sirve de lección, 100 hojas para un niño de 12 años no jejejeje.

    La verdad es que yo les digo en clase que lean, pero... me gusta más contarle las historias a mi manera, se que les gusta más y que se enteran mejor, como dicen mis compañeras "pongo voz de cuento y toda la clase me mira" no se que es voz de cuento, pero ellas dicen no ser capaces de hacerlo, así que bueno, aun me lo pregunto... lo mismo es malo jajajaja.

    Y por último, almadén no es el lugar donde nací, pero ahora si que lo considero un poco mi tierra, cuando oí hablar la primera vez de ella, pensé, ffff, otro pueblo, nooooooooooo.

    El día que llegue allí por primera vez, creo que mis ojos se hicieron tan grandes que Dany debió quedarse impresionado, él, que lo ve un pueblo que va desapareciendo, yo, que lo vi todo como una mujer que ama la historia, y ffff, que historia tiene almadén.

    El día que entre en la mina de la que hablas en tu texto, cuando el guía comenzó a hablar, casi podría haberle contado yo a él la historia... Cansado de repetirla supongo, le faltó... esa voz de cuento tal vez, pero para mí era todo magia.

    En unos días espero volver, aun me queda mucho por ver.

    Un besazo.

    Por cierto, que el libro que Dany y yo hicimos sobre Almadén, esta colgado en mi blog, para que descarguéis, y aunque se que no te guste leer, tal vez si te guste poner imágenes a lo que hace tanto estudiaste.

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    1. Gracias, Tamara, por tus muchas aclaraciones. Como maestra, sabras que para lograr escribir hay que haber leído no poco, así que no es cierto que no me guste leer, pero me prendé de la lectura más adelante.
      He conseguido darte una sorpresa y me siento feliz por ello.

      Besos.

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  2. Ains mi Almadén querido y repudiado.
    Sangre y sudor de mineros que dejaron su vida por extraer la sangre de esta tierra.
    El Himno de Almadén lo dice todo pero claro, ya no es lo que era y cierto es, trabajar en las minas en la antiguedad sin seguridad era mortal por necesidad, morían y enfermaban como chinches. Al final, se cuidaba más de los trabajadores e hicieron una sección de seguridad e higiene en el trabajo y al más mínimo atisbo de mercurio en sangre, los sacaban al exterior , incluso a la dehesa de castilseras a sanearse. Se puede decir que los mineros de última hornada no vivieron las calamidades de los anteriores y han sido los únicos que han vivido bien y cobrado bastante bien.
    El mercurio en la sangre se presenta en varias dolencias, los temblores convulsivos o el frío intenso en todo el cuerpo, tanto que puedes estar en agosto al sol con 50º de temperatura y con chaquetón estar tiritando.
    Estamos malditos pero se sacó mucho dinero de aquí y España se construyó con parte de este dinero. Almadén estuvo creo que 200 años alquilada a los banqueros alemanes para pagar las deudas de un reyezuelo malgastador y las guerras.
    En fin, que nada quedó aquí. Ojalá algún día nos devolvieran siquiera el 1% de la riqueza generada con la sangre de mi pueblo.

    Un abrazo compi

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  3. Tanto me ha emocionado que en facebook lo he puesto jejejee. Un besazo.

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  4. Para las personas tímidas ponerse ante la gente y hablar es un reto difícil se superar, pero parece que tu lo lograste y seguro que eso te ayudó mucho para superar esa timidez en ocasiones posteriores.

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  5. No me acuerdo de la primera exposición ante público, en este caso escolar; pero si que lo recuerdo la primera asamblea ante un elevado número de trabajadores, unos trabajadores a los que les cerraban la mina en Alquife, me temblaban las piernas, si no recuerdo mal y ante un ambiente crispado la cosa estuvo bien. Hoy sigo poniéndome nerviosos previo a cualquier taller que imparto, luego la satisfacción por el trabajo bien hecho.

    Conocer tus carencias: timidez, nervios, irte por los cerros de Úbeda, memoria, etc..., es fundamental para salir de estos malos tragos y esto se hace trabajando y preparando las intervenciones, al final gracias al trabajo se supera.

    Saludos

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  6. Difícil tarea te dieron para esa edad. Luego estarías satisfecho de haberlo conseguido con buenos resultados.
    En aquellos años yo estaba muy cerquita de Almadén, oyendo hablar de sus Minas y del mercurio, alguna vez jugábamos los niños con una volita a escondidas de los mayores, ya que nos decían que era muy peligroso.
    Me ha encantado tu entrada.
    Un abrazo Francisco.

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  7. Bonita entrada, llena de recuerdos que nos
    trasmites con una hilaridad y nostalgia
    dignas de un maestro.
    Me ha encantado la forma de escribirlo
    y lo bien que se lee.
    Un fuerte abrazo.

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  8. Yo también era muy tímida a esa edad y me costaba mucho trabajo hablar en público, pero tuve que acostumbrarme luego por diversos motivos y ha habido épocas en las que lo que me costaba trabajo era callarme.

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  9. Hablar en público no es fácil primo, sobre todo si queremos ser rigurosos y hacerlo bien. Son normales los nervios y la boca seca, pero todo es práctica. La oratoria hay que trabajarla, como todo en esta vida, pero te aseguro que se puede y sé que tú lo hiciste muy bien. Un besote muy fuerte.

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  10. Algo que yo nunca he conseguido superar, monsieur. En la universidad aún lo pasaba fatal en esos trances.

    Pero me parece un tema simplemente complicado para un niño! No se lo puso el maestro nada fácil, no.

    Feliz domingo

    Bisous

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  11. Aquel hecho te sirvió para conocer cosas de Almadén que nunca olvidarás, y por lo que cuentas, también para controlar emociones a la hora de enfrentarte a un público. Da por buena la experiencia.
    A mí me tocó despedir el curso escolar cuando terminé octavo de E.G.B., y la verdad, no me recuerdo nerviosa. Ahora, de mayor, sí noto mis pulsaciones a cien cuando tengo que leer en público.

    Un abrazo Francisco.

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  12. En tu relato me veo retratada yo misma, con mi timidez a cuestas y con ese pánico escénico que o me deja pronunciar palabra cada vez que me veo en el brete de exponer algo en público. Las manos me sudan, tengo mariposas en la tripa y una martillo en el cerebro que me anuncia una posible metedura de pata y el juicio posterior del público en mi contra. Dicen que es cosa de mi cabeza, que no hay que temer tanto al resto de la gente, pero cada cual es de su manera y yo de la mía.
    Un saludo

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  13. En recuerdo muy hermoso.
    Muchos de los trabajos que nos mandaban hacer los profesores, así como incluso otras actividades escolares dedicadas al ocio o adquisición de habilidades, han servido para desarrollar los talentos que llevamos dentro y aprender también a superar dificultades al ponerlos en práctica. Esas cosas que nos han servido y a los profesores que nos las han enseñado no los olvidamos nunca.
    Celebro que conserves tan gratos recuerdos.
    Un fuerte abrazo.

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  14. La timided acaba cuando te ves contra la pared, es difil el paso, una vez que lo das, es muy gratificante. me alegro de haber conocido tu blog. un abrazo

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  15. Hola, Francisco, la primera vez siempre cuesta hablar en público, el miedo al ridículo, a quedarte cortado, etc. te lo hacen pasar mal.
    Saludos

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  16. Ya desde niña, sabía quería algo quería lo tenia que ganar.
    No era una niña tímida, pero si humillada, de ahí que me inventé la manera de no perder ser yo y crecer.
    Le ofrecí por correo mi libro de Historias de Sesy Bo y no sé si lo ha recibido. Allí podrá conocerme.
    Gracias
    Sor.Cecilia

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  17. A mí siempre me ponía muy nerviosa los exámenes orales,pero para se más exacta, los exámenes en genera. En época de exámenes siempre perdía peso, se me quitaba el apetito.

    Feliz domingo.

    Besos

    http://ventanadefoto.blogspot.com.es/

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  18. Hemos realizado un recuento en el blog de acompáñame, no siempre tenemos tiempo para estas cosas jejeje, y hemos visto que eres seguidor nuestro, es por eso que en gratitud, nos hacemos seguidores tuyos.

    Además, te invitamos a que hagas publicidad de tu blog en nuestro blog ¿Cómo? Con nuestro nuevo premio de Marzo... FUNDETE CONMIGO.

    Un saludo.

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  19. Bueno, este tema da para mucho.
    Yo, que soy una gran tímida, tengo un gran mecanismo de defensa: el desparpajo y la teatralidad, jajajaja!
    Por supuesto que todo se aprende, hay que sobrevivir y cada cual utiliza los resortes que más le convienen o tiene a mano.
    Siempre me ha ido muy bien en los exámenes orales y por eso los practico con mis alumnos. Es importantísimo dar confianza, encaminar al alumno por la senda adecuada y así las sorpresas son buenísimas, para ellos y para una misma. Siempre se sabe más de lo que se piensa. A mí me ocurrió, me topé con profes muy listos.
    Exponer en público es algo que hay que aprender desde la más tierna infancia, claro, con temas adecuados a la edad.
    También trabajamos mucho el juego dramático para aprender a explicar con el cuerpo, la voz y desinhibirse... a mí me parece muy importante.
    Buena estaría yo si a estas alturas de la película me diera miedo o corte hablar delante de los padres, explicar lecciones o lo que sea... eso ya no me ocurre, pero claro que soy consciente de mis limitaciones y de mis bazas a jugar.
    La edad, está claro, porque de pequeña...
    Ese niño que fuiste aprendió mucho, no solo acerca del mercurio, de Almadén y muchos otros conceptos, aprendió de miedo, de vergüenza, de seguridad, de superación, de satisfacción y de superación...

    Un besote, Francisco, y feliz domingo!
    ;)

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  20. Experiencia muy positiva para superar la timidez y la inseguridad.
    No me extraña que no lo olvides. Esas cosas marcan.
    Un saludo.

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  21. Yo también soy tímido a la hora de hablar en público. Fui durante un tiempo administrador de una finca urbana, lo pasaba mal en las juntas de vecinos pero lo fui superando con la confianza en el trabajo bien hecho. La última vez que hablé en público fue impartiendo una charla en un centro de mujeres sobre un viaje a Rusia. Era la primera vez y creí que no iba a salir airoso, sin embargo la preparé concienzudamente y todo fue sobre ruedas; posiblemente tenga que repetir la experiencia.
    Un saludo desde mi mejana

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  22. AY... YO TAMBIÉN TUVE QUE HABLAR FRENTE AL PUBLICO EN UN ACTO, UNA PRESENTACIÓN DE LIBRO. ESTUDIÉ MUCHO EL TEXTO, ME TOMÉ UN TRANQUILIZANTES, NO SABES... PERO SIEMPRE FUE MÁS FUERTE EL DESEO DE HACERLO QUE LA TIMIDEZ QUE PODÍA TENER. LO HICE...

    LO CIERTO ES QUE YO FUI TIMIDA DE NIÑA PERO MI MADRE SE ENCARGÓ DE QUE SE ME FUERA PORQUE SIEMPRE ME LEVANTABA LA AUTOESTIMA PARA QUE ME CONVIRTIERA EN UNA JOVEN VALIENTE. ME CONSIDERO ESO... NO TAN JOVEN JIJIIIII

    BESOS

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  23. No es fácil hablar en público. Y como bien dices en una tarima aunque sea tu familia la que te está escuchando todo cobra otra dimensión.
    Yo también soy tímida, igual que hablo por los codos cuando tengo v¡confianza no soy capaz ni de leer un texto en c¡voz alta ante un público. Dicen que se aprende... enhorabuena si lo has conseguido.
    Bss y buen comienzo de semana

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  24. Hoy precisamente he oído hablar sobre la peligrosidad de ese metal pesado, cuyo uso piensan prohibir a partir de 2020. Por cierto yo aún conservo un termómetro de los de mercurio y puedo decirle que es el que mejor funciona, pero no me pida que los explique en público jejeje...
    Un saludo.

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  25. Curiosamente.. yo nunca he sido tímida.. y ahora muchas veces lo soy..
    Mi enorme abrazo siempre

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  26. Hola Paco, preciosa entrada de tus años colegiales.
    Este es mi problema de toda la vida, la timidez. El lenguaje con el que mejor me desenvuelvo son los dedos. La comunicación manual, es decir, escrita. Porque hablada la mente se me queda en blanco. Y como a ti la saliva se hace tan espesa que parece que mastique un terrón de sal.
    Precioso como lo has contado. Me ha encantado.

    Solo me veo segura hablando con mi compañero, porque sé que si me atasco, me echa una mano jajajaja.
    Saludos y besos

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