27 julio 2018

A VOSOTROS, MIS HIJOS





A vosotros, mis hijos,
os entrego en herencia lo que soy,
no lo que tengo,
que apenas es nada.
Os entrego este sol y este río,
y esta fuente cristalina
y este sonrisa agradecida a Dios
por haberlo permitido.
Os entrego este horizonte
que iluminó en mis ojos mil aventuras,
que me hizo soñar con ultramar
y con el inicio occidental de la vida inteligente,
fuente del saber.
Os entrego esta sed por apagar ignorancias
y estos olivos
que fueron unción de todo alimento,
base piramidal, junto al cereal y la parra.
Os entrego la piedra donde tropecé
para que aprendáis a eludirla.
Os entrego mi fidelidad
y también mis errores…
Si pudiera, si yo pudiera, abriría caminos,
rellenaría baches,
enderezaría los recodos
para que vuestro pie no tropezara jamás;
pero la vida es un camino individual
que nadie puede andar
en los zapatos de otros.
Y os entrego mi amor, como joya de la corona
de todas mis posesiones. Ese que arde
y no se consume, ese que por siempre perdura
y no se gasta con la mucha dación.

6 comentarios:

  1. La mejor herencia, el ejemplo.
    El título "correcto" del poema sería:
    "A ustedes, mis hijos."
    Un abrazo, Paco.

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    1. Dudo que tengas ese tratamiento con tus hijos; desde luego, yo lo hago en primerísima persona.

      Un abrazo, Cayetano.

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  2. Es una herencia total que nada tiene que ver con lo económico, que es bueno porque también denota que hubo esfuerzo en el legado material. Pero lo puro y perdurable es lo que damos desde el corazón. Abrazo

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    1. Es, en mi opinión, el mejor patrimonio. Muchas gracias, Rosa María.

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