25 abril 2017

COMO HUMILDES GORRIONES



El alfabeto no conoce lápidas
de los muertos del mar.
SARA CASTELAR



Se me acrecienta el llanto
como torrente en crecida, arracimado,
como deshielo de una primavera
de floración temprana
que urge por licuar
los espantos de esta sucia sociedad
en la que cada uno mira estrábico su ombligo,
mientras se desdibuja
la panorámica humana
y la razón de la existencia del hombre.

Alguien, en algún lugar,
desde el otero de un despreciable despacho,
da órdenes a quienes mandan
y nadie pone en dudas;
activar la industria de la destrucción
y el proceso productivo,
al tiempo que la comercialización y su destino
señalado en el mapa como por sorteo.

En breve, los ensayos serán exterminio
y hallaremos explicaciones
por las que truncar las pirámides,
achatar las esferas como a manzanas podridas
y mirarnos en el espejo
de ande yo caliente que algo habrán hecho.

Como humildes gorriones,
nos haremos al estruendo que acaba con las vidas
y bailaremos el vals
de que nada de esto va conmigo:
en el arsenal, duerme media docena
de infames estallidos
por cada habitante de la tierra
y hay que dar salida a tanta mercancía.

10 comentarios:

  1. La vida, para algunos, no vale nada. La ajena, claro, la ajena.
    Un abrazo, Paco.

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    1. Cada vida un sumando, un sacrificio imprescindible para hacer caja. No son personas, son daños colaterales. ¡Cuánta desfachatez, Cayetano!

      Un abrazo.

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  2. ¡Uf! No sé que comentario hacer porque no sirven palabras. Un abrazo

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    1. No hay palabras, Felipe, pero no poder callar ante esta disciplina de muerte que nos gobierna por encima de los Estados.

      Un abrazo.

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  3. Se me acrecienta el llanto al leerte .Paco .
    Duro poema, fiel reflejo dela realidad. Un abrazo .

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    1. Es esa misma dureza que siente mi corazón por el destino por el que embarrancan los poderosos a la sociedad. Gracias, Chelo.

      Un abrazo.

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  4. Desde niño me dijeron que hay personas buenas y otras malas. He conocido en mi vida a personas maravillosas, leales, solidarias. Un poco de ellas he logrado adquirir como legado. Hoy la TV se esfuerza en mostrarnos éstos son los buenos, aquellos los malos. Pero el poder, de diversos colores, se ha corrompido y prostituye como mancha.
    Me hizo mal tu poema. Algunos medicamentos saben muy mal pero mejoran de algunas enfermedades de los que podríamos ser buenos: nuestra tranquilidad y justificación.
    Abrazos.

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    1. Gracias, Vicente. No podemos olvidar que cada uno de nosotros lleva en sí algo de bueno y algo de malo, pero debemos potenciar ese lado en el que los otros salen favorecidos. No podemos vivir de espalda al sufrimiento de gran parte de la humanidad.

      Un fuerte abrazo.

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  5. ¡Besos!
    Es la primera reseña que veo, y aunque me llamaba la atención, quizá no creo que me guste demasiado...

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    1. No hay ninguna obligación contractual. No es posible gustar a todos, ni el lector tiene obligación de ser complaciente.

      Saludos.

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