Tras la ventana, que pleiteó con el viento,
se hizo aguerrida la expectativa:
feroz,férrea y fornida,
y pasaron de largo los peligros
cabizbajos y derrotados anticipadamente.
No es posible vivir por siempre
agazapados, encorvados sobre sí mismo,
pero casi siempre hay una salida
en helicoidal que asciende,
que purifica y sube a las alturas,
que limpia de impurezas
y regenera.
En el cruce de los caminos,
donde se cita el desenlace de la espera,
el vericueto, la colada, o la rampa
por la que acceder
a la aventura del nuevo día.

En la realidad esos escalones me superan! En la imaginación son salvadores! Un abrazo Francisco!
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