Salgo deslizándome de tu costado
cuando aún no te has colmado
y me dispongo a esperar el nuevo día
con suma impaciencia.
Andaré en tinieblas, por no alterar
el ritmo del alba en la que te acunas,
en tanto aguardo con cierta tolerancia
inaugurar contigo la mañana
y hacer festivo lo cotidiano a base de empeño.
Tú vendrás a mí cabalgando una ilusión,
sobredimensionada como en un bostezo,
en ese instante mismo que bate la ola
sobre la que te deslizas a mis espaldas.
El silencio se hace alboroto, atemperado
y cálido, cordial y muy esperado.
Y con él la promesa de un nuevo día,
un planteamiento abierto a la intemperie
en la que nos desenvolvemos,
con las variables de una improvisada melodía.
Un día más, la monotonía de lo cotidiano.
Tú también madrugas.
ResponderEliminarBuen día.
Nunca se me dio bien trasnochar, pero a madrugar me acostumbré desde bien pequeño.
EliminarUn abrazo.
La monotonía de lo cotidiano es lo que más se extraña cuando la pareja luego de toda una vida, debe dividirse..ese primer café de la mañana, el primer beso, que mas que beso, es un roce inaugural, las preguntas sobre el quehacer del dia...toda una lista de sucesiones cotidianas que hoy solamente son fotografías en mis recuerdos..Extrano tanto esa dulce monotonia..Bsss...
ResponderEliminarNo sé si debo sentirme contento por haberte hecho recordar o entristecido por la alteración que para ti representa, Diva. Llévalo lo mejor posible y recuerda que tienes que seguir activa e integrada hasta el último día. No somos nosotros los que disponemos los días, sino que nos vienen dados. Que en todo caso, sigas siendo muy feliz.
EliminarUn abrazo.
La cotidianidad es lo mejor que existe.
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