18 octubre 2013

NO SER IMPRESCINDIBLE




A Esperanza, María, Diana y Manuela

Cuando el peso de las múltiples tareas
divide tus fuerzas
hasta diseccionar el agotamiento,
cuando te crees la pieza clave,
el arbotante que soporta al templo
y te demuestran tu desnudez
de elemento de mampostería
perfectamente intercambiable,
tan idéntico a la identidad
de miles de cantos rodados...

Una vez los pies colgando,
despeñado y desentrañado
en el ánimo y en el fiel del desánimo,
te reconoces en el espejo
de tus limitaciones
y comprendes la energía dinámica
del relevo generacional
que con dulce habilidad
te coloca en el saltadero
donde te habías columpiado.

El hombre pasa por la vida
con la aspiración de plantar su huella
y olvida que son muchos los pies
que calzan su misma talla
y el ejército discrecional que le supera.

Unos años de liderazgo
le han dado pose de fotografía velada
y perspectiva de pieza desgastada,
un eslabón chirriante
que necesita relevo en el decurso
del camino por el que ha sido cadencia,
para acabar en elemento sustituible
por una pieza de mayor rendimiento.
No ser. No ser imprescindible;
ese ha venido a ser el gran regalo:
la lucidez y el vértigo ante el ocaso.

41 comentarios:

  1. Una forma real pero llena de poesía y belleza de poner ante nuestros ojos que ha llegado el momento de ser prescindibles y hay que estar orgullosos de haber llegado a ello después de abrir sendas a los que sigan nuestras huellas.
    Leyéndote me he acordado del libro de Stegner "En lugar seguro" creo que te puede gustar mucho, aunque quizás lo habrás leído ya.
    Un abrazo

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    1. Te agradezco mucho el comentario y la recomendación lectora.
      Un beso

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  2. El árbol, por muchos nudos que pinten su corteza, siempre será prescindible. Tú eres así, Francisco…el cúmulo de lucidez y sabiduría que posees te da el título de imprescindible ante quienes te aman. El vértigo y el salto, es un sello que nos identifica como humanos.
    Esto que dices me ha gustado
    "No ser. No ser imprescindible;
    ese ha venido a ser el gran regalo:
    la lucidez y el vértigo ante el ocaso."
    Abrazos cariñosos, querido amigo

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    1. Gracias, Ceciely, porque has dado en la diana de lo que he querido expresar.
      Un beso

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  3. Ay, que tema éste ...!! NADIE ES IMPRESCINDIBLE . Y uno lo va aprendiendo, con los años, con el dolor , con la experiencia. Lo aprendemos "por nuestro cuero" decimos en nuestra tierra.
    Es muy duro entenderlo, lleva tiempo hasta que llega la aceptación de esta realidad que es muy cruda ...Es la vida ...
    ¡¡APAPACHOS !! :)

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    1. En este caso no es duro para mí, lo cuento como el gozo de liberarme de la responsabilidad de no ser imprescindible. Como todos, un día seré olvidado.
      Apapachos.

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  4. Todos somos necesarios pero no imprescindibles. Esto lo tengo tan claro como tu. El servir cuando brota con naturalidad no ocupa espacio, , hay mucha tarea por desgracia.
    Pero es cierto que como en toda tarea humana aveces el hacerse notar es inevitable.
    Hay que estar apoyando, esa es la mejor tarea.
    Bss

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    1. Estar apoyando es la tarea de la continuidad, como muy bien dices, Katy.
      Un beso.

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  5. Nadie es imprescindible, pero todos aportamos alguna cosa. Luego todos somos necesarios.
    Un saludo.

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    1. El problema es cuando uno llega a pensar que nada funcionará sin mí; luego la caída es gorda.
      Un abrazo.

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  6. Cuantísima sabiduría en este poema, Francisco. Incluso, algo de acidez, que le sienta de maravilla.
    Denso y profundo, sienta verdades grandes.
    Un placer leerte.
    Un beso.

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    1. Me siento agraciado con tu lectura y comentarios. Gracias, Isabel.
      Un beso

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  7. Todos somos prescindibles, pero podemos ser útiles mientras no creamos lo contrario. Unas letras preciosas con tono de censura. Un abrazo

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    1. El tono, Ester, no pretendía ser de censura sino de complacencia en el deber cumplido y en la nueva situación de continuidad sin mí en el momento adecuado.
      Un beso.

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  8. Cuando aprendemos a vernos en el espejo de las limitaciones...surge el milagro.El vértigo ante el ocaso se convierte en humildad, en lucidez.Y esa fotografía material y velada toma un matiz más humano, más entrañable...Aparece la claridad del espíritu y por fin podemos tocar el alma, el sentido de la vida, que nos hace vislumbrar la antesala del cielo, de la eternidad...
    Mi felicitación por mostrarnos el relevo, la realidad de no ser imprescindibles.
    Mi abrazo inmenso y feliz fin de semana,Francisco.
    M.Jesús

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    1. Gracias, María Jesús. También creo que se llega a la lucidez por la humildad y no por el engolamiento.
      Un beso

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  9. Todos somos elementos sustituibles, y cuanto antes lo tengamos claro, mejor.
    Tu lo sabes, lo sientes y lo echas afuera de forma magistral y hermosa.

    Un abrazo Fco.

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    1. Me complace mucho que lo veas así de claro en mí, Elena.
      Un beso

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  10. Otra vez más mi querido y admirado poeta nos concedes el privilegio de sumergir nuestra alma en el bello manantial de tus letras. Miles de besinos de esta amiga que te desea con inmenso cariño feliz fin de semana.

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    1. Gracias Ozna, por tus cariñosas muestras de afecto.
      Besinos

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  11. Francisco, tu poesía está llena de sabiduría, me alegra saber que llegas "AL no ser",
    SIENDO.
    Un abrazo amigo.

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    1. Llegar al no ser es toda una aspiración a la que se llega sin dejar de serlo. No es una contrariedad, sino el camino, Rosario.
      Un beso

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  12. Totalmente de acuerdo Francisco, además, los últimos serán los primeros. Eres grande amigo. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

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    1. Tú no puedes decir que soy grande cuando eres tú quien me sacas la cabeza, aunque no hablamos de altura. Gracias, Pepe.
      Un abrazo

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  13. Todos somos prescindibles, pero cuánto nos cuesta creérnoslo. La realidad de la jubilación nos han puesto en nuestro sitio y hemos tenido que reconocer que alguien está haciendo el trabajo para el que creíamos que éramos imprescindibles. Y hemos llegado a la situación en la que casi nos resulta agradable el que nadie nos recuerde en nuestra empresa. Un abrazo desde mi mejana

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    1. Pasar al anonimato sin rencor, de eso se trata, Felipe, sino con plena felicidad.
      Un abrazo.

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  14. Cada uno tenemos nuestro sitio aunque todos seamos prescindibles.
    Nadie sobra y nadie falta.
    La hora del relevo debe resultar dura si pensamos que ya no valemos, pero si somos capaces de ver que los demás tienen que demostrar su valía, todo cambia.

    Bellas letras.
    Un abrazo

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    1. Todo admite más de un punto de vista. Eso lo aprendí muy jovencito en las clases de dibujo haciendo perspectivas de un mismo objeto desde distintos puntos de vista. Gracias por tu elogio.
      Un beso.

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  15. En lo terrenal, no sólo somos prescindibles sino olvidados a la larga. Sin ánimo de ser macabro, no hay más que ver los nichos más antiguos de un cementerio. Simples lápidas olvidadas de todos.

    Claro que sé que eres de Ojén. Soy lector ya desde hace una buena temporada de tu blog y a menudo hablas de tu pueblo: de lo bueno, como sus fiestas; y de lo malo, como aquel indencio de hace dos veranos, que por cierto no estoy seguro, pero ¿quizás afectó a la Sierra Parda? Sabía que te gustaría la entrada de La Duquesa, al menos por las referencias a Ojén. Veo que se recuerda por allí al Santo de Ojén, del que por cierto hay muy poca cosa escrita.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, amigo. Efectivamente nos seguimos ya desde antiguo. La Sierra Parda fue la más afectada en ese incendio. Ahora da una inmensa tristeza mirar de lejos la sierra y verla calcinada, aunque con una incipiente toña de plantas surgiendo de nuevo, pero los árboles... una gran tristeza.
      Un abrazo.

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  16. Hola!! tu blog está genial, me encantaria afiliarlo en mis sitios webs y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiarnos ambos con mas visitas.

    me respondes a emitacat@gmail.com

    besoss!!
    Emilia

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    1. Me alegro que así te parezca. También te devolveré la visita, por supuesto.
      Un beso.

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  17. Yo pensaba que era imprescindible uffff incierto todos somos prescindiblee un abrazo

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    1. Los errores de la juventud solemos corregirlos a lo largo de los años.
      Un beso.

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  18. Por cierto no lo puedo negar: He pasado por la puerta de los 71 y puedo mirar las huellas que ha dejado mi recorrido, y sentir la prescindibilidad (no mortificación) que otorga la paz en la próxima despedida.

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    1. Así es, Vicente, es un encuentro anticipado con la paz descubrir la verdad de las cosas.
      Un abrazo.

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  19. Todos pensamos que somos imprescindibles pero estamos muy equivocados, dicen que ni una madre lo es y es así, se va y seguimos viviendo sin ella aunque no perdamos su recuerdo, todos somos prescindibles en esta vida, solo queda nuestro recuerdo que con el tiempo se va perdiendo, como esas lápidas que se van dejando de cuidar en el cementerio, como dices en tu poesía.
    Besos.

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    1. Gracias, querida amiga, por tu comentario tan cierto como la vida misma.
      Un beso.

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  20. No sabemos hacer de todo, y tampoco vamos a "heredar" la empresa para aprender a hacerlo, creo que es bueno delegar y saber que todos somos prescindibles, siempre habrá alguien que tenga tus mismas habilidades. Un besazo.

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  21. La cosa está en sentir el placer de no ser imprescindible, dejar de creerte el centro de todo.
    Un beso.

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  22. Hola Francisco, yo creo que de una manera u otra todos somos imprescindibles en algún momento de nuestras vidas. También a lo largo de la vida, pero como no somos permanentes, el cuerpo, la mente está preparada para cuando nos falta un ser querido poder seguir viviendo, y prescindir e él/ella aunque con dolor y sufrimiento.
    Saludos y besos
    Para quien no somos imprescindibles somos para las empresas que nos sustituyen por otro numero rápido. Pero para las familias siempre contamos aunque nos estemos entre los vivos.

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