Un caballo desbocado recorre la Avenida y se empotra en el BBVA de la sevillana Plaza Nueva
Cuando los asentamientos en las ágoras españolas parece que comienzan a palidecer, el caballo Negrito, un castaño oscuro con años de profesión, tras asustarse, se desbocó y emprendió una loca carrera a lo largo del más céntrico kilómetro de la ciudad de Sevilla, pasando por el andén del Ayuntamiento, para terminar empotrándose contra la gruesa luna del BBVA que quedó hecha añicos. El incidente se inició pasadas las 9 de la mañana en la parada de carruajes del Banco de España, junto a la plaza de San Francisco.
Hasta ahora, salvo eliminar al Senado y con él a los traductores de las lenguas periféricas, acabar con los blindajes de los políticos con jubilaciones escandalosas, terminar con el absentismo de los cargos electos, el privilegio de los impuestos reducidos y la eliminación de la inmunidad asociada al cargo, poco más podemos destacar de las propuestas salidas de nuestras plazas, sin que por ello perdamos la esperanza de esa bocanada de aire fresco que representa esta rebelión ciudadana, de la que esperemos traiga a nuestro vivir diario propuestas más constructivas y elaboradas que nos devuelvan la fe en nuestros dirigentes. El peligro está en que les den coche oficial a todos –pongamos que hablo (del Ayuntamiento) de Madrid- y hasta más de un vehículo con chófer por barba.
Antes este impasse, el equino ha lanzado su ataque personalísimo, tal vez atraído por el azul intenso y singular de la entidad bancaria, y ha dado un golpe infernal con su testuz sobre la gruesa luna, seguido del carruaje que daba brinco en pos cual si se tratara de una peonza, como quien apunta al origen de los males económicos de esta sociedad del bienestar en quiebra. Creo que con la herida sufrida por Negrito, y perderse tras la sutura y su convalecencia el camino del Rocío ya tiene el animal en el remedio la penitencia. Esperemos que la razón de los que se dedicaron a pensar en las plazas no se enfríe y sigan elucubrando y trazando las sendas de un mundo mejor, sin que lleguen a tomar ejemplo de este animal alocado, y no abandonen nunca los gestos de paz para tratar de lograr los propósitos que finalmente propongan llevar a cabo.










