17 diciembre 2009

NOS QUEDA LA ESPERANZA

Porque en el corazón helado del invierno
palpita y sueña una luminosa primavera,
nos queda la esperanza.

Porque el sol se despereza descorriendo
los visillos opacos de los días de tormenta,
nos queda la esperanza.

Porque el amor es ungüento que acaricia
los fieros desgarrados del hombre,
nos queda la esperanza.

Porque aún quedan personas que se inmolan
y entregan su vida por una causa justa,
nos queda la esperanza.

Porque en el letargo de un barbecho
late con fuerza la próxima cosecha,
nos queda la esperanza.

Porque, por ahora, los ingenios del hombre
no ha podido aniquilar todo lo creado.
nos queda la esperanza.

Porque los crepúsculos barruntan
los bostezos de un nuevo amanecer,
nos queda la esperanza.

2 comentarios:

  1. Son tan dulces las señales de la esperanza, que sería una ofensa muy grande de nuestra parte, no apreciarlas. Es extraordinario este poema! Gracias.

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    1. Estás haciendo algo que yo no suelo hacer, volver la cara a releer lo escrito, y me doy cuenta de la mucha necesidad que tenemos hoy más que nunca de aferrarnos a la esperanza. Por ello, gracias a ti, voy a publicar de nuevo este poema que en su día no tuvo eco alguno por si le es de utilidad a alguna persona. Gracias de todo corazón por esta lectura intensiva que estás haciendo de mi blog.
      Un beso.

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