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15 diciembre 2020

OCASO


Acababa los días

en la dulce espera de todas las jornadas.

Se subía a un pequeño promontorio

y diluía su mirada en la distancia

como quien vislumbra lo soñado.

 

En sus ojos, añiles, rosados y violetas;

lentos y encaprichados atardeceres,

llenos de nostalgia y sobrecargados

de pegajosa melancolía.

 

Ni un adiós, ni una carta;

tan solo un mar inmenso

pronunciando inconmensurables las distancias:

silencio quedo, espera casi audible

como el murmullo de una caracola.

 

Ya noche cerrada,

abrochada en sí misma,

vigilaba las sombras a la luz de la luna

y volvía sobre sus pasos

con la ilusión y esperanza puestas

en un nuevo amanecer.

14 diciembre 2020

LUCE LUCÍA


A Lucía Vidal, con el deseo de un feliz alumbramiento.

 

Se ha echado el aire

y la noche es inmediatez

casi al alcance;

suena en la torre la llamada a vísperas

y se arremolina la agitación

colmada la espera y esperanza.

 

La vieron pasar

precedida de su pronunciado vientre,

en cinta desbordada;

pronto será una nueva entrada

en el padrón municipal.

¿Coincidirá con el número siete?

No. No es cabalística,

el será el séptimo de una bella prole.

 

La noche luce colmada de esperanza,

arracimada de gozo en la espera

y con la mirada puesta

en el angelical coro expectante

de los otros seis

que ensayan nueva coreografía

con sones de villancicos

para el nuevo y feliz alumbramiento.

13 diciembre 2020

CONFIESO

 


 

Se me fue la mirada por el escorzo

de manera inadvertida,

ella era grandilocuencia superlativa

dejándose mostrar

para no pasar inadvertida,

y allí estaban mis ojos

prestos a beber en copa ajena.

 

Pasó dejando una estela de confusión

que se difuminó lentamente en la distancia,

mientras me recomponía

y me atusaba la barba

para volver al presente

y ser consciente de mi estricta realidad.

 

Un desvarío visual que se desvaneció

en la memoria de tu silueta

amasada de años y ternura,

ajada de entrega fiel y desmedida,

en la evocación de toda una vida en común

que nada ni nadie puede ni debe alterar.

12 diciembre 2020

EL PENTAGRAMA



 

En el pentagrama del tendido eléctrico

una veintena de golondrinas

ensayan las salmodias de vísperas:

piadosas, enlutadas, circunspectas…

Abren la ventana al sueño reparador

mientras se abandonan en equilibrio

dispuestas a soñar.

 

Se hace el silencio, al tiempo que el sol

borra su imagen sonrosada

y desaparece por la barra fija

del horizonte.

 

Ya es noche cerrada,

se pierde toda señal de vida

en el acurruco de un pentagrama mudo

que al alba será desbandada,

para volver a escribir música

en el nuevo atardecer.

11 diciembre 2020

LAS OLAS DE TU PELO


En tu melena jovial se mecían mis ojos

movidos por el oleaje de la brisa

y el recorrido sin fin de mi mirada

en cada una de tus caracolas;

mar abierto, sin orillas ni descanso,

puro embate, deliciosa agitación

en la que se remecían todos mis sentimientos.

 

Nada ha cambiado,

pero todo se atempera:

aquella mirada vivaracha y sedienta

hoy es éxtasis de contemplación;

el color ha virado a gris plata

y el ímpetu de tanta agitación

hoy es dulce mar en calma,

sosiego, sopor y ternura

derramada en la almohada.

 

Me place jugar a ser viento,

a meter las púas de mis dedos

entre tus cabellos y recordar

aquel oleaje juvenil

de mis ojos en tu mirada.

10 diciembre 2020

LA PALABRA


Primero fue pensamiento,

idea con inquietud de colectivizar,

expresión afónica con rudimentos

de muecas torpes o habilidosas;

fue amasijo, ebullición de conceptos

incorpóreos enfilando la puerta de salida.

 

Ya existía el gesto adusto y el ceño fruncido,

la negación y el alegato gestual

moviendo la cabeza lateralmente;

también se comunicaba el hombre

con la sonrisa y tendiendo la mano,

pero la palabra dormía en el bullebulle

de los conceptos en formación,

como el barro en manos del alfarero.

 

Así también la lluvia

antes de llegar a formar parte

del ciclo en el que se sustenta:

ríos, mares, evaporación,

suspensión aérea, leve ingravidez,

desplome.

 

En aquellos primeros hombres

todo era desnudez, rudimento animal,

gruñidos y onomatopeyas;

pero el hombre destiló las ideas,

probó a suspenderlas de manera ingrávida,

las fue modulando en el crisol de la mente

y fue engarzando cada partícula

hasta que su oralidad fue lluvia generosa

y paladín de las comunicaciones.

 

Luego vendrían las habladurías,

las calumnias, las murmuraciones;

pero eso sería mucho después,

cuando además de a hablar

el hombre había aprendido a medrar.

09 diciembre 2020

MAL TIEMPO

 

Hablan los pronósticos

de mal tiempo

y también las afueras,

pero la escarcha y el viento,

el temporal de nieve

y las bajas temperaturas

azotan fuera del termo

de mi gozosa alegría.

 

Intemperie es sentir el alma desnuda,

es verse azotado por el viento

del olvido y por la tempestad

del ¡allá tú con tus problemas!

 

En el hogar, donde la convivencia

y el interés recíproco

es flor que brota al margen de lo ocasional,

las personas viven en constante primavera

y el mal tiempo es la banda sonora

de la pobreza ajena.

 

No importa el tiempo meteorológico

si dentro de ti florece la pasión

y si tu mente y tu espíritu

se instalan en perseguir

la eterna primavera.