30 abril 2013

DESCIFRAR LA CIFRA





Traté de descifrar la cifra y me dio fiebre:
seis millones doscientos mil setecientos.
No es fácil, pero vamos entrando
en la frecuencia de este surtidor
de los sustos que es la estadística:
una careta que no transparenta
la huella digital ni el genoma humano
de los allí censados.
Abrí la puerta, pasé el zaguán
y descubrí que eran nombres y apellidos,
ilusiones abortadas por un despido abaratado,
por un cierre forzado o fingido,
seres que sufren cuando extienden
la mano y el pudor le niebla la vista
con la opacidad de una catarata;
esa misma que quisiera aferrarse
al mango de la herramienta,
a la cadena de montaje o al uniforme
pulcro que exige el servicio.
Las lágrimas no enjugan el hambre
y hacen cola en los comedores sociales,
se refugian en casa de los abuelos y malviven
apiñados bajo el capote remendado
de la raquítica pensión tantas veces amenazada.
Traté de descifrar la cifra y me dio fiebre:
no quiero un analgésico paliativo
que me lleve al sosiego anestésico; prefiero
ser herido por la cifra que ignorar su significado.

29 abril 2013

EQUILIBRIO


Una mala pisada en la acera me ha llevado a recordar aquella vieja y tal vez primera lección de física que habla del equilibrio de los cuerpos. Por fortuna no llegué a caer, y como soy de los que piensan que nada es por azar o visto de otra forma, todo es aprovechable; hoy me propongo hacer memoria de aquel primer curso de bachillerato, a mis 10 tiernos añitos, donde me explicaron que el equilibrio de un cuerpo es el encuentro de diversas fuerzas que se compensan destruyéndose o anulándose mutuamente.

Digamos que socialmente el equilibrio estable es una meta, una ilusión, pero que como todo cuerpo en movimiento, esa estabilidad vuelve a ser la resultante de otro equilibrio más complejo que el del reposo; por tanto, más que una realidad es una entelequia, una aspiración que se consigue mediante ese ponderación de fuerzas que últimamente hemos perdido y nos lleva tan de cabeza.

El segundo de los casos de aquella lección básica hablaba del equilibrio inestable. Yo entiendo por tal ese cierto pendular que le lleva a uno hacia arriba y hacia abajo y que socialmente está decantando a la sociedad hacia los dos extremos: los poderosos lo son cada vez más y los que se mantenían en el fiel de la balanza de la clase media están defenestrándose hacia el pozo de la precariedad y la exclusión social sin remisión.


Por último me referiré al equilibrio indiferente, que no es otro que aquel por quien nadie se preocupa si comió, si bebió o si tiene dónde reclinar la cabeza para descansar. 6.200.700 personal en busca de un trabajo que no encuentran, con nombres y apellidos; 1.800.000 familias sin ningún tipo de ingresos por tener a todos sus miembros en paro y haber agotado las ayudas programadas; mientras, los congresistas preocupados por cumplir los mandatos de la Unión Europea y el cumplimiento del déficit, se ratifican en lo bien que lo hacen y el logro de otros dos años para alcanzar la meta del equilibrio presupuestario. ¿Ha hecho alguien cálculos cuántas criaturas se defenestrarán en tanto la macroeconomía se recupera y se sigue pensando cómo y cuándo proyectar esos beneficios declarados en este primer trimestre por la banca española, de forma que puedan convertirse en puestos de trabajo?

Yo estuve a punto de perder el equilibrio, pero quien realmente está desequilibrado es ese potencial humano que está cayendo día a día por debajo del umbral de la pobreza. El señor presidente no explica nada, pero hay acólitos que son capaces de explicar lo inexplicable y dar razón de la sinrazón en el equilibrio estable de su escaño.

28 abril 2013

ESCÚCHAME


 
Ilustración de ISA RAMOS.


No te pido que me oigas,
no quiero pensar que estás pendiente
de cuanto digo y cuanto hago,
de aquello cuanto declaro;
no te pido que aparentes prestar atención
a todo aquello que pronuncio,
ni siquiera te pido que me estés mirando
en lugar de tener la vista obnubilada
en la lejanía del paisaje. Es igual.
Lo que te pido es que me escuches,
que me atiendas queriendo
hacer hilatura conmigo,
que captes el sentido profundo
de mis inflexiones de voz;
porque no es igual oír que escuchar.
Cuando me oyes,
es como un viento que todo lo aleja
al igual que levanta del suelo las hojas secas
y las mueve a capricho y sin voluntad
ni resistencia. En cambio,
cuando me escuchas,
es como una brisa fresca que todo lo traduce,
anida en ti con vocación de ponerlo por obra
y se instala en tu corazón
con intención de permanencia.
Por eso, sólo por eso,
no te pido que me oigas; ¡escúchame!

27 abril 2013

VÉRTIGO


¿No es verdad que da cierto vértigo la página en blanco? Está próxima la hora de publicar y no me he parado ni tan siquiera a elegir el tema sobre el que escribir; todavía no sé si ficción o realidad, lírica, diálogo o prosa, pero me voy adentrando por la página como la vertedera, abriendo un surco sobre la tierra en barbecho y aquí van surgiendo unas letras que quieren ser como el pórtico de algo que aún no he decido qué será.

Después de unos días de muy mal estado físico y pocas fuerzas, ayer, viernes por la mañana, salí de casa en dirección a Triana para asistir a un encuentro en la casa de acogida de Cáritas Centro Amigo, donde una treintena de personas excluidas, los últimos de la sociedad, son atendidos en todas las facetas de sus necesidades: sanitarias, alimenticias, cognitivas, de conducta, desintoxicaciones varias, aseo, ropa, alfabetización en numerosos casos, terapia ocupacional, reeducación de las normas elementales de convivencia...    Un centro llevado adelante por profesionales de la medicina, la psicología, el trabajo social, más un ejército de voluntarios para abarcar todas las tareas y necesidades de las personas internas.

Sevilla desde el Puente de Triana sobre el Guadalquvir.
Tocaba celebrar una misa en la que ellos son receptores y protagonistas con la participación en las lecturas, las peticiones y la acción de gracias final. Colaboran en los preparativos y saludan al foráneo con la afectividad de la que ellos carecían y ahora gozan. Dos de los residentes fueron encaminados al centro por mí; estaban en la calle, en el entorno donde vivo, sin techo, sin esperanzas, sin norte, sin otra ilusión que pillar algo y amanecer al día siguiente. ¡Qué cálidos son sus abrazos! ¡Qué sinceros! En la acción de gracias todos hacían referencias a los monitores y voluntarios que les ayudan, también se acordaban de los muchos que siguen en las calles; uno le pedía perdón a su padre, recién fallecido, por lo mucho que le había hecho sufrir a causa de su droga y también a su madre, muerta con anterioridad. Llevaba una cuartilla garabateada que leía con torpeza, pero sonaba a confesión sincera. Se me llenaron los ojos de lágrimas  —los mayores solemos hacernos con los años más duros o más llorones, yo soy de los últimos—  y comprendí que Dios estaba allí, entre los últimos, con los más necesitados, y comprendí y comprendo que si algo tiene sentido en la vida de fe es estar junto al que sufre.

Volví a cruzar el puente. El agua parece que no corre, se desplaza como en silencio y ayuda al recogimiento. Al otro lado, la vorágine de la ciudad, el bullicio ajetreado y un ejército de excluidos que esperan una mano que les conduzca donde encontrar un poco de calor y un bastante de esperanza, con la ilusión de que la muerte les encuentre vivos, alentados en medio de tanta desesperanza.

26 abril 2013

DAME


 
Ilustración de ISA RAMOS

Dame un punto de apoyo
y moveré el mundo.
Deja que me apoye en ti
y alcanzaremos la cima
en la que atrincherarnos
de tanta cotidianidad:
moveré las raigambres
de tu huerto fértil,
tejeré una alfombra para tus pasos,
un ramillete de ecos
para el laberinto de tu oído
y una antorcha,
una luminaria con la que contemplarte
constantemente;  así,
amartelados y amansados,
reconocernos como pertenencia
diluidos el uno en el otro.
Dame tu lágrima, tu esquiva lágrima,
y la hilvanaré a mi sonrisa
para hacernos un capote de paseo
con el que abrigarnos de imponderables.


25 abril 2013

TU HERIDA


 
Copiado del blog: El Diamante Perdido


¡Ay, la herida de mi sangre,
de tu joven intimidad sajada,
sangre tuya y sabrosa savia mía!
Hoy quisiera vivir
en la ensenada de un sueño,
allí donde todo transcurre
como el dulce céfiro,
como el relámpago de un desmayo
hasta un alegre despertar
con el que unirnos en una sonrisa
y ver brillar tus incisivos incipientes
como cada vez que te vivo o sueño.
Corre una bruma, tal vez cálida,
pero me hiela en el desmayo de las horas
ansiando acabar la pesadilla.
¡Ay, la herida! ¡Ay, tu herida! ¡Ay, mi herida!

24 abril 2013

REGRESO A MOSCÚ


Mi hijo Carlos vino con una semana de vacaciones y hoy era el día de regreso. Si bien el viaje es el mismo, el nuevo alejamiento viene a ser un nuevo desgarro que se acentúa por las muchas horas de viaje. A las 6,30 de la mañana ya estaba subido en el tren camino de Madrid y saldría de Santa Justa un cuarto de hora más tarde. No había dormido mucho y seguramente aprovecharía a seguir durmiendo como la inmensa mayoría de los viajeros en el tren de los bostezos. A la llegada a Madrid transfer al aeropuerto, facturación, control de pasaportes, embarque y por los aires camino de Domodedovo.


Ya en el aeropuerto moscovita me puso un whatsapp advirtiéndome de la llegada y recogida de equipaje, lo que implica el paso anterior por el control de inmigración. Se me ocurrió hacerle una pregunta técnica y se ha pasado todo el tiempo del trayecto en tren resolviendo mis dudas y describiéndome el paisaje. “Ya va quedando poca nieve y los brotes verdes se abren paso como desperezándose del letargo invernal. El bosque comienza a vestirse tímidamente de nuevo y ha desaparecido de la panorámica el blanco brumoso del invierno. En unos días parecería que todo ha dado la vuelta.”

A nosotros, más que una vuelta, nos ha dado un vuelco el corazón cuando nos hemos despedido de él. Dice la sabiduría popular que un embarazo  —en este caso de mi mujer y no mío— es una enfermedad de nueve meses y una convalecencia de por vida. Pues eso, que sabemos que está bien, que va camino de dos años los que lleva allí y que estamos contentos porque tiene trabajo y todos esos otros pensamientos que nos vienen a los padres, además de la extraña sensación de no haber aprovechado el tiempo adecuadamente, el corto espacio de tiempo que ha compartido con nosotros, su hermano y sus sobrinos, los amigos y la feria. No es tu espíritu de aventura, hijo, como dijo la señora ministra, pero sea por la causa que sea, ¡qué lejos estamos!

23 abril 2013

DÍA DEL LIBRO


Un buen libro es aquel que tras ser leído acaba con muchos párrafos subrayados y/o  notas marginales.

Del libro se paga la edición y se aprovechan las ideas.


Incluso un mal libro tiene para una larga conversación íntima un buen ramillete se palabras enjundiosas.

El mejor libro es aquel que transforma a quien lo lee.

Todo libro, por poco interés que presente, tiene al menos una frase para hacernos pensar.

El libro es un maestro que se pone en tus manos para transmitirte su sabiduría en silencio.

A la novedad editorial le falta el crisol del tiempo para llegar a ser un clásico, aunque sea un best seller.

El libro duerme en la biblioteca, despierta en las manos y divulga en silencio cuando es leído.

Todo libro es un afán de perpetuidad por descubrir.

Quien regala un libro se hace donante de cultura.

En un libro hay mucho de razonamiento y poco de improvisación.

Si los libros, como las montañas, se midieran por la altura, El Quijote sería el Himalaya de las letras españolas.

22 abril 2013

DECIMOS





Decimos que es primavera
cuando el naranjo en flor,
cuando el aroma a azahar
anega las pituitarias hasta el hastío
y las llevan al éxtasis hipnótico.

Decimos que es primavera
cuando los años de la inconsciencia,
cuando  la vida es abocetada y descolorida,
apenas a esos trazos de carboncillo sobre el lienzo
por el que se derramarán los días
acrisolando el color que se va colmatando.

Decimos que es primavera
cuando los hielos se derriten
y buscan cauces por los que derramarse.
¿Acaso no es primavera esta fiebre
de mi cuerpo buscando refugio en tu piel,
dársena delirante de mis ensueños?

21 abril 2013

LA CAZA (JAGTEN)


Película danesa, del año 2012, dirigida por Thomas Vinterberg y protagonizada por Mads Mikkelsen, Alexandra Rapaport, Thomas Bo Larsen, Anne Loiuse Hassing, Lars Ranthe, Ole Dupont y Susse Wold. Se trata de un drama en el que median los abusos sexuales. Premio BAFTA 2013, a la mejor película de habla no inglesa.


Tras un divorcio difícil, como suelen ser la mayoría de los casos, Lucas, (Mads Mikkelsen), de cuarenta años, ha encontrado trabajo en un colegio infantil y comienza una nueva relación. Quiere un mayor acercamiento con su adolescente hijo Marcus, pero la madre de éste le pone todas las trabas para que así sea; no obstante, cuenta con el cariño de su hijo que quiere abandonar el hogar materno para irse a vivir con su padre.

De repente algo va mal. Una de las escolares hace un comentario a la directora que se convierte en grave acusación de abusos sexuales por parte de Lucas. Se dice que sólo los niños y los borrachos dicen la verdad, y seguramente ese axioma hace que todos crean la fabulación de la niña y acosen hasta querer darle caza y quitarlo de en medio al inocente y bonachón Lucas. Es diciembre, nieva, y lo que comienza siendo una mentira infantil se convierte en un imparable alud de difamador del que Lucas no tiene escapatoria posible. Ha perdido el trabajo; todos le vuelven la espalda. Despreciado por todos, rechazado por sus amigos, Lucas se ve obligado a luchar por salvar su vida y su dignidad. 

Una película extraordinaria hecha con pocos recursos. El talento no necesita de grandes medios, sino de grandes dotes creativas: un buen guión, unos actores correctos y los planos adecuados, nada de grandes efectos especiales y una historia verosímil. ¡Que ustedes la disfruten!

20 abril 2013

ÓRBITA


 
Dibujo de ISA RAMOS


Madrugada:
El astro se ha hecho pretérito,
tiempo dormido, ensoñación
que trota por entre elucubraciones.

Amanecer:
La penumbra es un bostezo de luz
desmochando abrojos
por la transitada senda del ayer.

Mañana:
La luz, en su renacimiento,
ha desbancado a las sombras
que se escabullen despavoridas.

Mediodía:
El fulgor es un destello perpendicular
que soterra las sombras sin piedad;
es el cénit que aplana.

Tarde:
Refulgencia esquiva y oblicua
que cae y se precipita
entre abundantes tenebrosidades.

Crepúsculo:
Resplandor opalino que languidece
abatido, derrotado
como cíclope vencido.

Noche:
Centelleo de astros menores
que titilan en la bóveda
olvidados de la fiera que duerme.

Sol:
Tiempo orbital, reiterativo,
que se enreda en la caracola
del espacio sin dimensión ni límites.

19 abril 2013

MANOLITA


No nació para soltera; nadie nace con un destino trazado del que no pueda zafarse. Es la vida una suerte de posibilidades por las que uno va optando aunque no tenga plena conciencia de ello. Eran tiempos difíciles. Su padre embarcó en Vigo rumbo a América y nunca más supieron de él. Su madre, en momento en los que debía dar explicaciones siempre rompía con el mismo latiguillo: “dijo que iba a comprar tabaco”.

Vivían en la portería de un viejo edificio de la Plaza de Cascorro, donde la vida era a diario apacible, salvo los domingos. Ella era para todos Manolita la de la Portera, y sabía de escasez tanto como de chalaneo los mercaderes domingueros del Rastro. Ella se refería a su piso, pero aquel habitáculo oscuro e insalubre sólo tenía una ventana a la calle donde desde que tuvo uso de razón había conocido la máquina Singer con la que pedaleaba su madre en los ratos que le permitía su labor como portera.


Manolita se aplicó en la tradición materna de la sombrerería, pero los malos tiempos y la moda que le dio porque mujeres y hombres fueran descubiertos, hizo que se viera forzada a cambiar de oficio y dedicarse a los arreglos. Su madre estaba mayor y enferma, no tenía otra vivienda que aquél chiscón donde la única alegría era la ventana a la plaza y llevar la vida de las vecinas. Con el tiempo se hicieron con un aparato de radio que estaba como estático a la frecuencia de Radio Madrid. El único momento de silencio en el bloque era la hora de la novela. Ella estaba enamorada de la voz de Pedro Pablo Ayuso, pero lo imaginaba mayor e inaccesible. Su madre enferma, tuvo Manolita que ocuparse de las tareas de la portería y nunca supo en su piel como era el tacto de un hombre. Nadie nace para soltera, se repetía a sí misma, y se consolaba esperando que un día apareciera por la portería un príncipe azul que la rescatara de aquel agujero y la instalara en el Argüelles o en el Barrio de la Concepción o en Carabanchel, qué más da.

Aquel domingo lluvioso tuvo un mal presagio; aunque lloviznaba, tenía la ventana entreabierta como buscando el aire que le faltaba. Su madre no pudo levantarse de la cama en todo el día ni le apeteció tomar nada. “Descansa, madre, lo que tienes es agotamiento”. Cuando Manolita se acercó a la mañana siguiente a la cama, su anciana madre ya estaba helada y rígida. Manolita heredó todo cuanto allí había: la máquina de coser, el abollado flexo y la radio con la que soñar historias de enamorados. Estaba segura que algún día un hombre la rescataría de aquel lugar en el que había transcurrido su vida. Ya no era una niña. Habían aparecido las canas y ni siquiera hacía por tapárselas. Poco después, un día de invierno, toco en los cristales de su ventana un hombre maduro de vestidos ajados y supo que no era el galán con el que ella venía soñado. “No siempre se consigue hacer las Américas”, le dijo, y Manolita le abrió la puerta.

18 abril 2013

EXULTO DE ALEGRÍA


En el día de ayer, mi amiga Maríadel Carmen Názer, quien se define como: “Docente jubilada. Profesora de piano. Lectora compulsiva. Obrera de las letras. Presumo de mi capacidad de asombro. Siempre vigente, a pesar de todas las piedras que suelen obstaculizar mi camino. Me gusta escribir, lo vengo haciendo desde siempre y ese siempre es literal.  Admiro a la gente que escribe al corazón y al intelecto, en ese orden. Amo la música, los colores, las imágenes bellas, la delicadeza y el buen gusto, y por sobre todo soy una buena persona, siempre con mi luz a cuestas”... Pues ella, María del Carmen Názer, me dedicó el siguiente poema:






Dedicado a mi amigo Francisco Espada, a quien le gusta mis humildes versos.


En las noches más sombrías
se escuchan sus plegarias
pidiendo luz...  reclamando amor...

¿Quién es esa mujer tan extraña
sigilosa como la brisa
que pasa la noche besando árboles
a la luz de la luna?

¿Dónde está su alma
que se vislumbra en lontananza?

Anda vagando por las nubes
luego viene...  rondando...  rondando
y se acurruca a su lado, como los gatos.

¿Quién es ella
que se acerca con la urgencia del cariño
acumulando arrumacos
para su corazón atolondrado?

¿Quién es esa mujer tan extraña
florecida en fiesta de colores
en el sol y en los jazmines?





Y yo, por esa dedicatoria, exulto de alegría y pronuncio algunas sentencias:

La alegría es aquello que mana por el rebosadero del corazón cuando éste se siente agradecido.

Dicen que son más alegres los niños y los ignorantes; creo entonces que vuelvo de nuevo a la infancia.

La alegría, como el escampado, suele llegar siempre después de alguna mortificación, pero en este caso es como fuente que mana sin que se conozca los vericuetos subterráneos que hasta mí la ha traído.

La alegría es más valiosa cuanta más capacidad de penetración tiene hacia los demás, por eso hoy reproduzco en mi blog lo que mi amiga María del Carmen ha hecho conmigo, para contento de todos los que me leen.

Como el agua del manantial, la alegría es más pura cuanto más cerca de la fuente, allí donde resuenan los latidos del corazón de María del Carmen; de ahí que haya dejado el enlace a su blog Volar más allá de las nubes.

Alegría es arrancar la planta mustia que quedó abatida y resembrar el consuelo con el acompañamiento y la mano tendida.

La alegría, cuando es producida por algo material, tiene una vida tan exigua como el celofán del envoltorio.

Quien siembra optimismo, cosecha alegría; eso no quiere decir que quedes vacunado contra las lágrimas.

La alegría es la media aritmética entre lo imposible y lo alcanzado, a condición de que no te venza la ambición.

La alegría es efímera por naturaleza, por eso conviene trasplantarla al corazón, allí donde las raíces se hacen imperecederas.

17 abril 2013

LA SIESTA DEL FAUNO


A Maria IlonaNagy con el mismo afecto con que ella me mira y regala.

Algunos dicen que son cosas de persona mayor, pero yo no he dormido mucho ni siquiera de niño, sino que tuve siempre un sueño ligero. La consecuencia es que con la llegada del calor y con la llegada al estómago de bolo alimenticio, la sangre acude a la llamada de un trabajo extra y me entra un sopor indescriptible y sumamente placentero. Camilo José Cela hablaba de siesta de pijama y orinal, pero las que suelo practicar son bastante más ligeras; con frecuencia con la tele puesta o escuchando música, a fin de cuentas es un ruido que se aleja según llega la inconsciencia y cuando despierto parece como que todo es nuevo a mi alrededor: sigue la tele zumbando o la música emitiendo arpegios y yo como saliendo de las aguas bautismales de la inconsciencia.

Pero en todo caso, para que esto se produzca, hace falta el silencio de la sombra de un árbol en medio de la naturaleza o el no aprecio de lo que en ese momento estén dando en la tele o en la radio para no sentirme fuertemente atraído y abstraído. Este es el caso de hoy. A pesar de no haber descansado suficientemente la pasada noche, a pesar del cansancio acumulado desde ese temprano despertar, mi amiga María me ha enviado un correo plagado de enlaces a músicas maravillosas, a las que por añadidura le adjudican poderes curativos. La única cura que necesitaba en ese instante de sobremesa  era descansar unos minutos tratando de dejar la mente en blanco y acomodarme para mirar hacia adentro, los ojos entornados; entonces me decidí por los títulos y como por hipnosis pinché Preludio para la siesta de un fauno, de Claude Debussy. Pero no fue eso lo malo, sino que 10 minutos más tarde el propio sistema YouTube me ofrecía la segunda parte de L’après-midi d’un faune, con lo cual me quedé sin siesta, a pesar de comprender lo muy poco de de fauno queda en mí.


Ahora era Rudolf Nureyev quien evolucionaba por la escena y no me permitía ni tan siquiera pestañear.


16 abril 2013

FERIA DE SEVILLA 2013

La Feria de Abril o Feria de Sevilla se extiende a lo largo de una semana, de lunes a domingo, cuando la ciudad se traslada a ese otro recinto temporal dejando a la metrópoli semiparalizada. La noche del lunes se conoce como la Noche del pescaito, ya que tradicionalmente es la comida más común en todas las casetas. A las 12 de la noche, las cero horas del martes, será encendida la portada por el alcalde de la ciudad, dando comienzo oficial la Feria de Abril. El diseño de la portada cambia cada año y en esta ocasión está inspirada en la Plaza de España de Sevilla, obra de Aníbal González para la Exposición Universal de 1929. Al tiempo, se conmemora el 75 aniversario de la Fundación ONCE, y el segundo centenario de la Hermandad del Rocío de Triana.


La portada  es una construcción efímera que tiene una altura de 43 metros, 2.500 metros de cables para su fijación, 20.000 bombillas, un peso de 250.000 kilos y 4.000 metros cuadrados de pintura. En el total de la Feria, esta noche se encenderán 350.000 bombillas, lo que me lleva a no dejar de pensar en esas criaturas que se ven en la necesidad de acudir a las instituciones benéficas para que les paguen el recibo y no les corten la luz, o en aquellas otras que ni siquiera tienen techo bajo el que refugiarse o lo han perdido porque  la falta de trabajo les ha dejado en el arrollo al ser desahuciados por no poder pagar. No quiero hacer demagogia porque este evento es una inyección económica muy importante para la ciudad, una fuente salarial muy considerable para muchas personas que esperan esta semana con similar apetencia que esperan la Semana Santa; pero ¿se imaginan la cantidad de familias en penuria que se podrían favorecer con los flecos de esta semana de derroche?


La Feria me queda lejos de casa y lejos de mis posibilidades físicas y apetencias, pero estoy viviendo hoy otra feria menos fugaz gracias a la llegada de mi hijo Carlos desde el lejano Moscú. Ya he dicho que el ordenador me ha abandonado, y esperaba su llegada para que él me aconsejase qué modelo comprarme; pero ¡oh, milagro! Por menos que salir a la calle a tomar unas cervezas él ha hecho posible que haya recuperado mi ordenador y ni siquiera ha consentido en que le pague los repuestos que ha comprado para recomponerlo. Esta es mi feria, como lo fue el domingo cuando se sentaron a mi mesa todos mis hijos y nietos después de varios meses.


Dudo que vuelva a comentar de nuevo sobre la Feria. Mientras que durante la Semana Santa convertí el blog en un monotema, ya he dicho cuanto quería decir de este evento abrileño y festivo. Ojalá que las personas que han invertido para sacarle producto a la feria obtengan su rendimiento, que aquellos que se esperanzaron en un número intensivo de jornadas de trabajo lo hagan a destajo y con buen resultado económico y que todo transcurra en paz y armonía. Solo un último recuerdo para aquellos que les gustaría y no pueden disfrutarla, y un poco de compasión y desprendimiento para quienes gozan de ella, con la esperanza de que guarden algo de lo que se disponen a gastar para ayudar a quienes de todo carecen.


15 abril 2013

CLAUSTRO



¿Cuántos pasos, cuántas sandalias,
cuántos pensamientos entremezclados
mientras se hacía por encontrar
el camino cuadrangular entre oraciones?
El claustro es el respiradero al mundo
de un convento de clausura,
un lugar donde los suspiros
van al aire y se elevan helicoidales
hasta las celestiales alturas,
donde llegan en el celofán de lo imaginado;
cada vuelta un misterio, cada misterio
diez avemarías, con su padrenuestro y su gloria,
hasta completar el ciclo del día de la semana,
como cantinela cansina que se repite y se repite.
Siglos; generaciones de hábitos pardos
esclavinas, rosarios y pasos desgastados,
precariedad y dulzura, estabilidad y dudas
de noche oscura como desasosiego de la fe
que a veces quiere jugar a ocultarse en la prueba.
Ahora es un centro municipal de la cultura;
antaño el encierro de un buen número de clarisas
quienes se supone que tenían muy claro
que se encontraban en el lugar de su apetencia,
al encuentro del más allá desde el más acá.

14 abril 2013

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN


Quienes vivimos en la ciudad solemos atrincherarnos tras la puerta de nuestra vivienda como si al cerrar la blindada y dar varias vueltas a la llave nos estuviéramos aislando del mundo entero. Recuerdo de mi niñez que en el pueblo las cosas eran bien distintas, la puerta estaba permanentemente abierta y sólo por las noches se ponía una silla tras la misma por si entraba alguien que se escuchara si alguien accedía al recinto. La puerta abierta no era una invitación a pasar, pero tampoco era una barrera infranqueable. Con frecuencia entraba una persona saludando al tiempo que penetraba. No se vivía solo; en casa estaban los abuelos, los hermanos, venían los primos, los vecinos, las tías; se compartían labores, se ofrecía y recibía ayuda para las tareas comunes del día a día…  hasta los animales formaban parte de la nómina en el ambiente rural. Por eso los gatos no eran como hoy animales de compañía, sino los encargados de salvaguardar el grano del soberado, y los perros eran los guardianes de las gallinas del corral y de todo el recinto. Todo esto tenía como consecuencia estar en vecindad con otros animalitos más invisibles, pero con los que se vivía con cierta naturalidad y de manera integrada.

El ciudadano de hoy se ha olvidado de ese vecindario inferior y hasta vive de espaldas a sus vecinos del piso de enfrente, pero el reino animal no ha renunciado  a la vida y sigue alimentándose de las carroñas que vamos soltando por sumideros y alcantarillas. Cualquier resquicio, cualquier mínima grieta es un pasadizo como quien dispone de una llave maestra a nuestro hogar.


Era el día y la hora de la cita cuando al abrir la puerta, el uniformado técnico de la empresa de desinsectación se disponía a llamar. “¿El Sr. Francisco?”, ¿Es usted Hamelín? Antes de esbozar una sonrisa se lo pensó un poco y finalmente respondió: “García, de García y Lombardi Limitada, la aniquiladora de insectos y roedores.” Calzaba guantes verdes e iba pertrechado de mochila y maletín que dejó a la entrada de la vivienda. “Con su permiso voy a proceder a sellar todo; ya sabe que hasta mañana no podrá acceder a su vivienda. Saque de la misma todo aquello que necesite mientras voy colocando cebos y sellando rendijas.”

No pude evitar transportarme de nuevo a esa infancia recurrente donde nada de esto sucedía. No puedo imaginar a mi abuelo abandonando su mecedora y su cama para limpiar de parásitos su vivienda, él que me enseñó a respetar a las salamanquesas, de quienes me contaba que era el mejor protector del hogar. Me salí al pasillo y dejé que García hiciese su trabajo con la meticulosidad que le caracteriza. Estaba preparado a oír la música de este Hamelín uniformado que no llevaba a la vista flauta ni ningún otro instrumento, aguardaba con curiosidad que en algún instante sonaran los primeros acordes. En eso que zumbó la voz firme de García desde el interior: “¿Todo listo? ¡Voy a destapar las bombas de gas y salgo de inmediato!”.  De repente, se empezó a oír una serie de silbidos monocordes, todos ellos afinados con la misma nota, y una nube gaseosa se esparcía por todo el recinto, al tiempo que de forma presurosa García tiraba del pomo de la puerta y me invitaba a cerrar con llave, mientras él sellaba con cinta de carrocero las rendijas de la puerta de acceso. Desde el exterior, imaginé el baile de todos esos mínimos vecinos ocultos por rendijas, falsos techos y bajantes, mientras seguían la nota silbante de los botes fétidos haciendo su propulsión tóxica.

13 abril 2013

MASCULLANDO EL MAR


A Ángeles Medina, quien sueña con barcos
de papel y transfigura la montaña en playa.

Fotografía de José Antonio Tamayo


Para mis días opacos,
cuando la ciudad se hace intransitiva
como las oraciones que se enquistan
en los alveolos del paladar,
como adoquines blandos
de una pesadilla que te fagocita,
yo tengo un barco varado
del que me sé capitán.
En cierta ocasión, ahíto de contrariedades,
descubrí el poder de unos ojos entornados
para ver en lo anchuroso y en lo profundo,
para mensurar las dimensiones
del piélago amado a voluntad:
le puse por vela una hermosa palmera
de la que colgué una estacha
y de la estacha una vela
y de la vela un nombre,
y el nombre dibujaba unos labios
que me pronunciaban el rumbo
con el dulzor de una sugerencia;
mi barco también tiene un ancla
oxidada e inútil por inoperante
y hasta unos varales de piedra,
pero obedecen a mi voz y se hacen de cera
con la misma blandura de un vocablo
lastimero cuando,
lastimada mi alma,
se empeña en mascullar el mar.

12 abril 2013

LA CASITA SOÑADA





Cuando apenas tenía siete años, subí hasta esa casita y me quedé tan extasiada con el paisaje que no quería bajar.” Jone Miren Asteinza Royo.

Yo había soñado caminos;
veredas tortuosas por el monte
y sendas líquidas por la mar,
caminos que me llevaran
al lugar de mis ensueños:
en la encrucijada entre uno y otra,
un islote desnudo y pétreo,
una atalaya natural donde encaramarme
para seguir soñando la niñez eterna,
idealizando aquella infancia
separada de mis padres
por una senda borrosa de agua salobre,
la mar de ancha.
En el promontorio,
una explanada mínima
con una ermita con espadaña y campana
con la que tañer música a los ángeles;
junto al barranco,
casi olvidada, una casita minúscula
donde seguir soñando;
inaccesible, remota…    acantilados y mar
y un pasadizo encrestado
por encima de la dársena
por el que alimentar con panes de sueños
un camino sin retorno.
Yo había soñado caminos…
apenas tenía siete años, pero ya sabía soñar.

11 abril 2013

¡APÁRTATE!




¡Apártete
viejo, vas por mi derecha!
La acera es angosta
como la sombra en invierno,
como pasos acortados
por la capacidad de marcha en retirada;
algunas losas están levantadas
y otras ni están o partieron
—tal vez partieron y por eso no están—
Yo vadeaba los inconvenientes,
bastón en mano, evitando el bordillo,
eludiendo los socavones,
pero fue más fuerte su amenaza.
Ahora camino por el asfalto:
los coche no son tan arrogantes
ni tan fieros como los mal educados.

10 abril 2013

EL FUTURO DE LOS EMPOBRECIDOS


El secretario general de Cáritas Española, Sebastían Mora, presentó hace unos días, junto al coordinador de estudios de la institución, Francisco Lorenzo,  un demoledor estudio bajo el título “Desigualdades y derechos sociales, análisis y perspectivas”, donde alerta de la contundencia de los efectos negativos de la crisis entre los más pobres. En este segundo informe de FOESSA, el proceso de empobrecimiento se ha profundizado en extensión y profundidad, si bien lo más destacable es el incremento severo de la desigualdad social, que nos lleva hacia una sociedad cada día más fracturada y alejada hacia los extremos.


Lo más grave, según Sebastían Mora, es que con el tiempo, cada día será más difícil que los empobrecidos puedan salir de la situación de exclusión social, dado que el empobrecimiento lleva aparejada una seria disminución de los recursos de protección social de las entidades públicas, lo que significa caer en un pozo sin fondo. Por el contrario, aquellos que más tienen han visto incrementado su diferencial respecto de los otros en un 30%. Comparando los datos económicos con los de 2007, las rentas han caído un 4% al tiempo que los precios se han incrementado en un 10%. Dos son los aspectos determinantes en este estudio que nos lleva a esta situación de bajada de la renta: la destrucción de empleo y la moderación salarial. A éstos hay que añadir, de forma negativa, la reducción de prestaciones, el aumento del IRPF y del IVA.

Traigo aquí estos datos porque uno no baraja más que sensaciones y conviene convertir esas malas vibraciones en datos con lo que poder evaluar lo que realmente está pasando y por dónde queda el barranco hacia el que nos precipitamos. No les falta razón a quienes protestan por el acoso que se está practicando contra los diputados del Partido Popular, bajo esa fórmula de nombre extraño, al que nos vamos familiarizando, para que la presión les lleve a levantar la voz en el Congreso a favor de los más desvalidos, pero si a esa acción se le acusa de terrorismo, ¿con qué nombre habrá que bautizar a quienes se desentienden  de aquellos peor lo están pasando?

09 abril 2013

LÁGRIMA ESPONTÁNEA





Cuando la noche es una lágrima,
el día amanecerá límpido
con el desahogo de haber extirpado
la angustia que le producía la asfixia.
Hay tardes nostálgicas que acaban
–como siguiendo un guión nunca escrito–
en desgarrados sollozos del alma
tratando de liberarse del yugo
al que se uncía sin ligaduras
con el vínculo de una mímesis
tan irreal como lógica.
Llega la pena, anida, se ovilla,
se enraíza y se multiplica como pandemia
y la sonrisa se hace esquiva;
la vida, como la primavera,
es una carta de colores,
una oferta tan lasa como infinita;
así, cuando el sol juega al escondite
y se hace la escala de grises monocordes,
la lágrima se manifiesta espontánea
y quedamos impasivos aguardando
el despertar de un esperanzador amanecer.

08 abril 2013

EL REGRESO





Muy agradecido por la ayuda prestada, señorita”. La joven, muy diligente, es un servicio gratuito de Renfe que cargó con mi equipaje y nos condujo al compartimento correspondiente. Estaba repleto. Me toca ventanilla, pero en sentido inverso a la marcha. Al poco llegó el reparto de auriculares para oír música o escuchar la banda sonora de la película Blancanieves, de Tarsem Singh, protagonizada por Julia Roberts y en versión original con subtítulos en español. No me interesa demasiado y presto más atención a lo que veo en los semblantes de quienes me rodean que a la pantalla. Nuestros asientos, de espaldas a la marcha como decía, tienen una mesita que separa de quienes viajan enfrente. Sobre la mesita los cuatro teléfonos inteligentes. Todo el mundo guarda silencio, cada quien con sus auriculares y cada quien en su mundo. Una chica de falsa melena rubia, al otro lado del pasillo, desentendida de todo, lleva los ojos cerrados tras sus gafas de pasta y la cabeza caída sobre su hombro derecho; respira de manera acompasada y suave, lo cual invita a pensar que ni siquiera sueña. En el asiento detrás de ella, una mujer madura lee un libro con un lápiz en  la mano con el que subraya de vez en cuando y se pasa, de tanto en tanto, un paquete de frutos secos con la persona que le acompaña, de quien no puedo ver la figura, sólo la mano que pasa o recoge. De repente, por la ventanilla, el campo reverdece con el cereal y a lo lejos ofrece un tono más intenso el monte bajo. El que viaja frente a mí oye música de su propio teléfono, a la vez que manipula el táctil de la manzana mordida como quien juega. La lectora subraya en este instante y me siembra de dudas. En la mesa del otro lado del pasillo, un señor de mediana edad no se ha interesado por los auriculares y lee con fruición las páginas deportivas del periódico. Mi esposa me ofrece un caramelo, el de enfrente, con aspecto de yupi, se ha cansado de manipular el celular y ha apoyado la cabeza sobre la estructura metálica del vagón. A la derecha e izquierda del tren, veo por las ventanillas extensiones de olivos en perfecta alineación que parecen evolucionar con el deslizamiento del tren; de repente son viñas, todavía cepas sin brotes como gruesos puntos ennegrecidos sobre el terreno rojizo. La lectora ha marcado la página y cerrado el libro al tiempo que devora con fruición una chocolatina. Mi vecina de enfrente ha abandonado el móvil, también de la manzana, y reclina la cabeza para dormitar; él se mueve de forma compulsiva y me pisa los zapatos una vez más; me hace una mueca de disculpa y vuelve a tomar posición sobre el respaldo. El cielo gris que había a la salida abre claros azules y el sol pronuncia un todavía es pleno día. Comento con Pepita que el campo está ahíto de agua y  son numerosos los charcos; en la pantalla, Julia Roberts luce su sonrisa maravillosa. A la lectora le asoma un hermoso flotador bajo la camisa por encima de la cintura y se hace evidente cuando se levanta del asiento para ir al servicio o al coche cafetería. Del portaequipajes cae una prenda de abrigo sobre la cabeza y hombro derecho de Pepita; se levanta a colocarla y nadie se da por aludido ni le da las gracias. El de la ventanilla del otro lado del pasillo se ha cansado de leer los subtítulos de la película y mira por la ventanilla, mientras frente a él sigue el devorador del periódico. Por la ventanilla se alternan viñedos y olivos y algún que otro almendro como lindero de parcelas. En la distancia corta, a causa de la velocidad, sólo veo una mancha verde y deforme; el verdadero paisaje está a lo lejos. Otro pisotón de mi vecino mientras dormita y se incorpora pidiendo perdón y se pone de nuevo a manipular el teléfono. El del periódico ha acabado con los deportes y ahora puedo leer el titular de un artículo de Martín Prieto, Juan sin tierra. En los barbechos amarillea la hierba en contraste con el verde intenso del cereal. Le pido otro caramelo a mi mujer y vuelve la lectora a su asiento con una lata de coca cola. Se levanta el que manipulaba el teléfono frente a mí y emprende el camino que antes recorrió la lectora; no sé si volverá con un refresco o se tomará allí una copa. Nos acercamos a Puertollano y ya no quiero continuar el relato. El tren va lleno: alguien lee, alguien manipula el teléfono, alguien va pendiente de la película y posiblemente sueña con ser Blancanieves, yo escribo…   El tren va lleno de individualidades.