19 octubre 2010

LA SILLITA 2

Resulta que mi abuela es la de Felipe, la de Edurne, y la suegra de Katy. Nerim, Canto en Flor y Teresa también se sienten de algún modo emparentadas con ella. ¡Genial! ¡Si resulta que todos somos familia!


Siempre hemos sabido que nos parecemos unos a otros más de lo que creemos. Para colmo, los biólogos dicen que apenas hay diferencias entre el ADN del hombre y de la mosca del vinagre, por lo que aún entiendo menos por qué tanta lucha por alcanzar la consideración de únicos; de hecho, las personas de una generación tienen una impronta común que las identifica, a pesar de nuestro empeño en ser genuinos: la ropa, los complementos, los usos...   nuestras abuelas tienen un mismo denominador común, por eso es tan fácil asignárnosla.

Hace muchos años, más de treinta  –vivía entonces en Madrid-,  paseando un domingo por el Rastro, me topé en la calle de los Pintores con la imagen que reproduzco por segunda vez en el blog y pensé que se trataba de un retrato de mi abuela. La verdad es que podría haber sido cualquiera de ellas, Isabel o Ana, y sin pensármelo dos veces me quedé con él antes de preguntar siquiera el precio. Lo enmarqué, lo colgué en el salón de mi casa, y me ha seguido por las varias mudanzas hasta el lugar de preferencia que ocupa hoy en Sevilla. 



Siempre ha tenido un significado muy especial para mí, también para mi esposa, pues cree que se trata de la suya; pero desde hoy contemplo con mayor deleite este cuadro, según me giro en mi butaca, porque sé que también ella es el tronco desde el que se desgajan mis amigos virtuales. En adelante, seréis considerados tronco de su rama y savia de mi savia.

5 comentarios:

  1. Tengo un amigo que se ha convertido en pariente por parte de abuela. ¡Que alegría!. Cuando te sientes en tu butaca y mires detenidamente ese cuadro de la sillita, dile a "mi abuela", que precisamente, estoy escribiendo un post acerca de una persona que ella quería muchisimo,que me perdone si altero algunas cosas, pero mi memoria no da para más, era tan pequeña.

    Un beso grande para ambos, para el amigo entrañable que eres y por unirte a mi a través de esa abuela tan querida y tan recordada que es la nuestra.

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  2. Hola Francisco, cierto que las personas de una generación tienen una impronta común que las identifica, a pesar de nuestro empeño en ser genuinos. Podría se mi suegra pues te dije que no conocí a mi abuela, y como abuela o me identifico en absoluto con la de la silliuta,. Porque precisamente las abuelas de ésta generación, somos activas, vamos al gimnasio, vestimos vaqueros, y nos gusta que nuestros hijos nos sigan viendo jóvenes.
    Me ha encantado esta segunda entrada. Siempre me he he hecho esta pregunta porque tanta diferencia. Y es que en el fondo nos arrastran las modas. Pero aunque algunas pretandan juventud eterna con botox, y silicona, a mi me encanta envejer y disfruto con agilidad de mis arrugas.
    Un abrazo

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  3. El recuerdo de esa sillita y de la casita están grabadas en mi alma, y después de leerte me quedaba pensando en cómo era posible que alguien desde lejos pudiera contar situaciones tan cercanas a mí...

    Hoy lo has dicho, estamos interconectados en la galaxia, unidos por hilos invisibles, compartiendo nuestros recuerdos, nuestros anhelos, nuestras vivencias.

    Mejor,nadie, tú lo has dicho...

    Un beso lleno de gratitud, me voy sonriendo :)

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  4. Es que la abuela es la abuela. Y, además, en lugar de una ¡tenemos dos!

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  5. Si, es verdad Francisco, al final todos somos hijos de nuestra historia...
    No podemos elegir el pasado, sin embargo sí el futuro.
    Sabes, ahora que soy abuela, aún que como bien dice Katy, abuelas con vaqueros, comprometidas con todo y con todos, Quisiera que mis nietas me recordaran como alguien muy cercano y entrañable.

    Un besito, amigo.

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